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Feria del Libro de Madrid

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Bajo el sol del Retiro ha inaugurado la Reina la Feria del Libro de Madrid, que vuelve este año a la normalidad tras una edición en blanco y otra marcada por la pandemia (mascarillas, colas de acceso… esas cosas). Doña Letizia, de vestido de seda rosa fucsia y cuñas de esparto del mismo color (el calendario dice primavera, el calor y su estilismo verano), llegó charlando distendidamente con Eva Orúe, directora de la feria, que se estrena en el cargo. Su primeras paradas fueron institucionales, esto es, raras para el visitante de a pie: la caseta de la Comunidad de Madrid, la del Ayuntamiento y la del Ministerio de Cultura. Por cierto, no estaba por allí Miquel Iceta, aún en el Festival de Cannes aguantando el chaparrón del cine.

 

La comitiva, muy nutrida, como de costumbre, se paró al poco en la librería Cervantes y Cía. Allí le regalaron un libro de Manuel Astur (‘San, el libro de los milagros’, el único que le faltaba de un escritor al que lee y admira mucho). También una novela de Marina Sanmartín (‘Manos tan pequeñas’) y un ensayo titulado ‘La otra historia de Estados Unidos’, de Howard Zinn. Además, la Reina se interesó por lo último de Agustín Fernández Mallo (‘El libro de todos los amores’) y de Juan Tallón (‘Obra maestra’), dos autores muy de su gusto.

Siguiente parada: caseta de Reino de Cordelia. Doña Letizia la conocía bien gracias a su cuidada edición de 'Luces de bohemia', de Valle-Inclán, aunque allí estuvo hablando, sobre todo, del trazo del ilustrador ruso Ivan Bilibin. Le entregaron el nuevo libro de Garci, ‘Telegramas cinéfilos’, tal y como este había pedido. En ese volumen, por cierto, el director y prosista recopila sus artículos publicados en ABC Cultural desde marzo de 2021. También le agasajaron con ‘El último verano de la URSS’, de Sara Gutiérrez, e ‘Insolación’, de Pardo Bazán (un título muy feminista y muy de Madrid, según explicó el librero). «Se los ha llevado en la mano, a lo mejor llegan hasta palacio», celebraba, con gracejo, Jesús Egido, responsable del sello, consciente de la montaña de libros que estaba acumulando la Reina.

El itinerario escogido por Casa Real pasaba por varias librerías que estaban de cumpleaños. En Polifemo, que inaugura su cuarentena (la buena, claro), le dieron dos títulos: las ‘Obras escogidas’ de Ramón y Cajal y ‘En demanda de la isla del Rey Salomón’, ambos editados por la exquisita Biblioteca Castro. Muy cerca, en la caseta de Reno, otra librería histórica de la ciudad, que sopla sesenta velas, Doña Letizia se explayó sobre dos grandes filias que la acompañan desde hace años: ‘La utilidad de lo inútil’, de Nuccio Ordine, y ‘El cine según Hitchcock’, de Truffaut, un indispensable para cualquier amante del séptimo arte.

Luego visitó el pabellón infantil y estuvo firmando autógrafos a muchos de los críos que estaban de excursión en El Retiro. «Mírala, qué hermosura», decía una abuela. Otra levantó a su nieto como Rafiki a Simba, pero no hubo suerte. A esto se le llama vuelta a la normalidad, por supuesto: mucha gente, muchas gorras, mucho bullicio en el Paseo de Carretas. Hay una suerte de efecto rebote de tanta digitalización por la pandemia, de tanto Zoom, de tanta pantalla. Pilar Reyes, directora de la división literaria de Penguin Random House Mondadori, contaba que en América el regreso de las ferias sin restricciones está siendo un gran éxito, y que en Madrid esperan lo mismo.

Pepa Arteaga, de la librería-editorial Miraguano, que después de 45 años (44 ferias, por el parón covid) se jubila, estuvo despachando con Doña Letizia sobre su colección de libros de viajes. Le entregó ‘A orillas del Bósforo’, de Antonio de Fallas, un diplomático que en los años veinte vivió en Constantinopla y narró sus peripecias turcas. También comentaron el éxito (y el acierto) de ‘Los años extraordinarios’, de Rodrigo Cortés.

El escritor griego Theodor Kallifatides, que lleva en España más de un mes, charló con la Reina en el puesto de la editorial Galaxia Gutenberg. Le dedicó su última novela publicada aquí, ‘Timandra’, ambientada en la Atenas de Pericles. De esa caseta también se llevó la 'Poesía Completa’ de Olvido García Valdés, que ayer fue galardonada con el premio Reina Sofía de Poesía.

En el apartado exótico, por así decirlo, la Reina ha visitado el espacio de la librería Desnivel, especializada en montañismo, una actividad que le encanta, por lo visto, pero para la que le falta tiempo. Tres títulos, se llevó: 'Alpinista', del mítico Carlos Soria, 'Cuerdas rebeldes', una recopilación de perfiles de mujeres alpinistas, y 'Yoga y escalada', de Eileen Jubes.

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