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FELIZ 2019

01/01/2019 22:03 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Laurent, el mejor retratista de la España del siglo XIX

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Dos de los tres mejores fotógrafos en la España del siglo XIX no eran españoles. Por un lado, el francés Jean Laurent –Juan Laurent para nosotros– (Garchizy, Borgoña, 1816-Madrid, 1886). Por otro, Charles Clifford (Gales, h. 1819-Madrid, 1863), de quien se cree que era espía británico. Murió prematuramente. El único patrio en la terna era el valenciano José Martínez Sánchez. El Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), en colaboración con la Real Academia de Bellas Artes, ha consagrado al primero de ellos la mayor monográfica hasta la fecha, «La España de Laurent (1856-1886). Un paseo fotográfico por la historia», que reúne en la Academia dos centenares de imágenes, seleccionadas por los tres comisarios: Carlos Teixidor, Pablo Jiménez y Óscar Muñoz. En 1975 el Estado español adquirió su legado: 12.000 negativos de vidrio se hallan depositados en la Fototeca del IPCE.

Pionero de la fotografía en Europa, en 1843 llegó a Madrid, donde comenzó a trabajar como fabricante de papeles y cartones de lujo. No fue hasta 1856 cuando abrió su famoso estudio de fotografía en el número 39 de la Carrera de San Jerónimo, el mismo lugar donde Clifford instaló antes su estudio. Fue tal el éxito que solo cinco años después el francés fue nombrado fotógrafo de Su Majestad la Reina. Retrató a Isabel II y toda la Familia Real. Hábil empresario y genial publicista, consiguió el permiso real para lucir dicho título y el escudo de armas en el diseño de su marca comercial: primero, J. Laurent; después, J. Laurent y Cía. Lo imprimió en las tarjetas de visita, donde figuraba, en español, inglés y francés, su oferta: «Retratos de todas clases, vistas de España, reproducciones de los cuadros del Real Museo, más de 2.000 celebridades contemporáneas, trajes españoles, corridas de toros, abanicos fotográficos y retratos leptográficos». También estaban estampados título y escudo en el carruaje de revelado que Laurent usó en sus viajes por toda España, inmortalizando sus rincones más pintorescos y sus más hermosos monumentos. En 1868 tendría que borrar de su marca las alusiones a Isabel II, destronada por la Revolución Gloriosa. Aquel curioso laboratorio ambulante se ha recreado al comienzo de la exposición.

Carruaje-laboratorio ambulante que Laurent usó en sus viajes por toda EspañaCarruaje-laboratorio ambulante que Laurent usó en sus viajes por toda España - ABC

Difusión del patrimonio

Con su pesada cámara con trípode a cuestas, Laurent inmortalizó una España que empezaba a modernizarse: se construían puentes, túneles, líneas ferroviarias... Tanto Clifford como él ayudaron a difundir en todo el mundo el inmenso patrimonio cultural español, incluidas las colecciones del Prado, la Academia de Bellas Artes, los Sitios Reales... También, las pinturas negras de Goya, cuando aún estaban en las paredes de la Quinta del Sordo, siendo ésta propiedad del barón d’Erlanger.

El negocio iba viento en popa: abrió un establecimiento en París y tenía a treinta personas distribuyendo fotografías por España y el extranjero: retratos en formato tarjeta de visita, positivos estereoscópicos, láminas en gran formato... Los precios: entre 4 y 24 reales. Una de las claves de su éxito fue que entre su clientela no se hallaban solo la Monarquía y la aristocracia de la época, también las clases medias. Fue el fotógrafo más popular del siglo XIX en España. Ante su objetivo posaron los generales Espartero, O’Donnell y Prim; la condesa de Montijo, los condes de Montpensier, intelectuales (Echegaray y Campoamor), artistas (Federico de Madrazo), toreros (Paquiro, Lagartijo o Frascuelo)... Fue el primer reportero taurino de España. Laurent es citado por Galdós en «Misericordia» y por Azorín en algunos de sus libros. La cámara de Laurent fue testigo privilegiado de la segunda mitad del siglo XIX español: la Monarquía isabelina y su destronamiento, el reinado de Amadeo de Saboya, la III Guerra Carlista, la I República, la restauración borbónica con Alfonso XII...

Además de fotografías (muchas de época y algunas copias digitales), se exhiben en la exposición cartas, documentos, cajas para transportar y almacenar placas de vidrio, un trípode y una cámara de la época... y hasta un botón del uniforme del estudio Laurent. Casado con la viuda de un pastelero, tras su muerte la empresa pasó a manos de su hijastra Catalina y su yerno Alfonso Roswag, uno de sus colaboradores. Quisieron ampliar el negocio, pero la firma acabó en la ruina y el legado de Laurent, en manos de su colega, también francés, José Juan María Lacoste Borde.

29/12/2018 21:14 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

O Holy Night

23/12/2018 20:48 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

NOCHE DE PAZ

23/12/2018 20:47 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Carol of the Bells

22/12/2018 22:24 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Feliz Navidad

18/12/2018 21:28 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Mi burrito Sabanero

11/12/2018 21:09 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

"Leonardo da Vinci: los rostros del genio"

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Con el objetivo de mostrar no solo al genio sino al "hombre de carne y hueso" que fue Leonardo da Vinci, la Biblioteca Nacional y el Palacio de las Alhajas conmemoran desde hoy el quinto centenario de su muerte con una exposición que ofrece dos "joyas": los Códices de Madrid y la Tavola Lucana.

"Leonardo da Vinci: los rostros del genio" es el título de la exposición que ha sido presentada hoy por su comisario, Christian Gálvez, presentador de televisión y experto en la figura del maestro renacentista, y la directora de la Biblioteca Nacional (BNE), Ana Santos, quienes han destacado la oportunidad de ver tanto los Códices, los dos únicos textos de Leonardo que se conservan en España, como la Tavola Lucana, identificada como el autorretrato del italiano.

Una exposición con dos sedes, el Palacio de las Alhajas y la BNE, con las que Madrid se une a los actos de conmemoración del quinto centenario de la muerte de Da Vinci, que se cumple el 2 de mayo de 2019.

Un gran cubo con los posibles rostros de Leonardo reciben al visitante en el Palacio de las Alhajas, una forma de reflejar "la mente poliédrica de Da Vinci y la transversalidad de su conocimiento", ha explicado hoy Gálvez en la presentación de esta exposición, que enseña cómo para él era tan importante la obra acabada como la inacabada.

Imágenes de los coetáneos de Da Vinci acompañan a reproducciones de sus principales obras pictóricas, entre las que destacan "La última cena" y " La Gioconda" y sus trabajos preparatorios, junto a sus estudios de anatomía que abordó tanto con un propósito artístico como científico.

Además, la exposición ofrece numerosas maquetas tanto físicas como virtuales de las avanzadas máquinas e ingenios ideadas por un hombre "que nunca dejó de volar con la imaginación", ha indicado Gálvez.

Tras un apartado dedicado a las posibles "caras" de Leonardo, la muestra expone por primera vez en España la "Tavola Lucana", descubierta en 2008 por el historiador de arte Nicola Barbatelli, quien ha asegurado hoy que es el único retrato que reúne todas las condiciones para asegurar que representa al maestro florentino.

Estudios de pigmentación, materiales, técnicas y detalles en el cuadro han determinado que se trataba de un autorretrato de Da Vinci, ha indicado Barbatelli.

Al mismo tiempo, la Biblioteca Nacional abre hoy por primera vez su vestíbulo como espacio expositivo para mostrar dos "joyas" de sus fondos, los Códices Madrid I y Madrid II de Leonardo da Vinci.

Redactados en torno a 1500 con su escritura inversa (era zurdo), los códices son los únicos que conserva España de la colección de manuscritos que llegó a Madrid a principios del XVII: El Códice I es un tratado de mecánica y estática mientras que el II es un estudio de fortificación, estática y geometría.

Aunque la exposición permanecerá abierta hasta el 19 de mayo de 2019, los códices originales solo podrán ser contemplados un mes, en el que se irán alternando, para garantizar su adecuada conservación, ha indicado la directora de la BNE, que ha explicado que luego serán sustituidos por sus facsímiles.

Acompañarán a estos dos volúmenes otras 32 obras de la colección de la BNE que contextualizan las vida y obras de Leonardo da Vinci, así como reconstrucciones de máquinas dibujadas en los códices por el maestro y de uno de los mayores proyectos que acometió, el enorme caballo diseñado para Ludovico Sforza.

28/11/2018 15:07 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

«Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria»

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«Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria», que el lunes inaugurarán los Reyes, dando así comienzo a un año de celebraciones. Reúne 168 obras (34 de otras instituciones nacionales e internacionales). «El Prado ha sido algo más que un simple contenedor de pinturas y se ha convertido en un lugar en el que hemos encontrado ocasiones para reflexionar sobre nosotros mismos, nuestro pasado o sobre la condición humana», dice Portús.

Espectacular montaje de uno de los espacios de la muestra, con «La Inmaculada Concepción de los Venerables» de Murillo al fondoEspectacular montaje de uno de los espacios de la muestra, con «La Inmaculada Concepción de los Venerables» de Murillo al fondo - EFE

Pacto de Estado

Orgullo, prestigio, bien común, patrimonio colectivo. Son ideas asociadas a este lugar de memoria que es el Prado. Hay pocas instituciones en España, por no decir ninguna, que concite unánimemente tanto consenso. De hecho, es lo único en lo que se han puesto de acuerdo todos los partidos políticos: hay un pacto de Estado por el que el Prado «no se toca». «Desde el principio ha sido uno de los mayores tesoros del país, del que podemos sentirnos más orgullosos», apostilla Portús.

El primer proyecto para la exposición conmemorativa del bicentenario quedó descartado, al parecer, por unos préstamos del Louvre que fueron rechazados. No hay mal que por bien no venga. Ha sido un acierto, pues ésta es la exposición que el museo tenía que hacer en su aniversario: un paseo por su historia, un emotivo autorretrato. Y nadie mejor para comisariar esta exposición que Javier Portús, quien tiene todo el Prado metido en su cabeza y ha hecho un espléndido trabajo a contrarreloj.

Sala de la exposición en la que se homenajea a los donantes: cuelgan obras de Goya (en la pared de la izquierda)Sala de la exposición en la que se homenajea a los donantes: cuelgan obras de Goya (en la pared de la izquierda) - MAYA BALANYÁ

Donaciones y legados

La muestra no sólo es un viaje a la historia del Prado a través de sus principales hitos (su paso de colección real a museo nacional, la incorporación de un millar de obras del Museo de la Trinidad, la desamortización de 1835, el expolio en la Guerra de la Independencia, los depósitos por toda España, su profesionalización), sino que rinde homenaje a todas aquellas personas que han hecho importantes donaciones y legados contribuyendo a enriquecer sus fondos. Entre los grandes mecenas del Prado, nombres como Pedro Fernández Durán, Francesc Cambó, Pablo Bosch, el duque de Alba, Plácido Arango, Ramón de Errazu, la familia Várez Fisa... Se exhibe una destacada selección de obras, desde la primera que se donó (el sobrecogedor «Cristo crucificado» de Velázquez) a lienzos de Goya, Botticelli, Fra Angelico, Van der Weyden, Memling... Caso aparte merece la duquesa de Villanueva, a quien habría que hacerle un homenaje: rompió un cheque en blanco de un coleccionista americano y donó al Prado dos Velázquez, a cambio de que permanecieran en el museo. Son los retratos de Diego del Corral y Arellano y Antonia de Ipeñarrieta. Ambos cuelgan en la muestra.

Uno de los apartados de la exposición está dedicado a la República y la Guerra Civil. Es la única sala de la muestra en la que no hay pintura. Cuelgan dos grandes fotografías. En una vemos a un grupo de espectadores contemplando «Las Hilanderas» de Velázquez, pero no están en el museo, sino en Cebreros (Ávila). La República llevó copias de obras del museo a más de 170 poblaciones españolas. Son las llamadas Misiones Pedagógicas. A su lado, una instantánea de la sala IX del museo vacía y con la huella en sus paredes de los cuadros ausentes. Cayeron nueve bombas sobre el Prado el 16 de noviembre de 1936. Un proyectil impactó en la cubierta de la rotonda, hubo destrozos en la sala italiana del siglo XVIII, en la sala Velázquez... Algunos no llegaron a explotar. No se conservaron, pero un particular donó al museo un proyectil que cayó en las inmediaciones del museo.

Hay también material que recuerda la evacuación de las obras del Prado a Ginebra, la exposición que se celebró en la ciudad suiza en 1939 y el regreso a España de este tesoro. Con el dinero conseguido por la venta de entradas a la muestra de Ginebra y los catálogos se adquirió «San Andrés y San Francisco», del Greco, presente en la exposición. «La marcha de las obras del Prado a Ginebra y de Machado a Colliure son dos símbolos de la Guerra Civil –comenta Javier Portús–. El Prado se convirtió para los exiliados en el cordón umbilical que les unía a España».

Sala dedicada a la República y la Guerra Civil. En el centro, una bomba que cayó en las inmediaciones del Prado el 16 de noviembre de 1936Sala dedicada a la República y la Guerra Civil. En el centro, una bomba que cayó en las inmediaciones del Prado el 16 de noviembre de 1936 - MAYA BALANYÁ

Defensa del Patrimonio

Uno de los temas fundamentales de la exposición es la idea de patrimonio, explica Portús. Recuerda que en 1779 Carlos III prohíbe a través de una Orden exportar obras de Murillo y otros artistas españoles, que tuvo como hito fundamental la Constitución de 1931, «la primera europea en la que hay una mención específica al patrimonio y las obligaciones del Estado hacia el patrimonio común. Dos años después, en 1933, se aprueba la ley de Patrimonio, también pionera en Europa y que en España está en funcionamiento hasta 1985, cuando se aprueba la ley actual». En la exposicion están presentes la Orden de 1779 y las leyes de Patrimonio del 33 y el 85. Junto a esta última, «La condesa de Chinchón» de Goya, que pudo comprar el Estado español, gracias al derecho de tanteo, por 4.000 millones de pesetas.

Hay diálogos muy intensos a lo largo de la exposición: «La Maja desnuda» de Goya junto a «Desnudo recostado» de Picasso; Fortuny copiando el «San Andrés» de Ribera, Picasso haciendo lo propio con el «Felipe IV» de Velázquez... La «Infanta Margarita» de Mazo (que en su día se atribuyó a Velázquez) inspira obras de Sorolla, Merritt Chase y Sargent, que cuelgan junto a ella. En otra pared, dos obras de Manet, artista que llegó a España en 1865 y quedó fascinado por el Prado y por Velázquez, a quien bautizó como «el rey de los pintores». «La Inmaculada Concepción de los Venerables» de Murillo luce junto a una pintura del Salón Carré del Louvre, en el que colgaba dicha obra. Fue uno de los trueques artísticos entre Francia y la España franquista.

Especialmente emotivo, el maravilloso «Cristo muerto sostenido por un ángel», de Antonello da Messina, junto a un estudio preparatorio del «Guernica», en el que una mujer llora desconsolada, al igual que el ángel, la muerte de su hijo. «Si España ha podido ir aumentando su patrimonio y el Prado su colección, es porque los españoles nos hemos dotado de instrumentos legales para proteger ese patrimonio, como la posibilidad de declarar inexportables algunos bienes y los derechos de tanteo y retracto», explica Portús.

Manet llegó a España en 1865. Se quedó fascinado con el Prado y con Velázquez. Cuelgan en la muestra dos obras del pintor francésManet llegó a España en 1865. Se quedó fascinado con el Prado y con Velázquez. Cuelgan en la muestra dos obras del pintor francés - MAYA BALANYÁ

Arte moderno

Alguien dijo que el Prado es un museo para los pintores y una meca para el arte moderno. En sus orígenes acogió el arte contemporáneo, entre ellos muchos artistas vivos, hasta que en 1898 se inauguró el Museo de Arte Moderno. Hoy el Prado abre sus puertas a Renoir, Manet, Picasso, Miró, Gris, Pollock, Motherwell, Hamilton u Oteiza, quienes revisitaron las obras del Prado. Durante el franquismo, el Equipo Crónica «manipuló» «El caballero de la mano en el pecho», incluyendo un puño americano. Antonio Saura deforma la imagen de Felipe II, un símbolo para el franquismo.

Hay dos grandes ausencias: el «Guernica» y la «Dama de Elche», que en su día formaron parte de este museo. En realidad, hay una tercera, «Mujer en azul» de Picasso, del Reina Sofía, que está prestada al Museo d’Orsay de París. Portús hubiera querido confrontarla con «La Reina Mariana de Austria» de Velázquez y «La Reina María Luisa con tontillo» de Goya, ilustrando así la columna vertebral del arte español (Velázquez-Goya-Picasso), pero no ha podido ser. Le queda esa espinita clavada al comisario. Los grandes del arte del siglo XX peregrinaron hasta el Prado: Francis Bacon, Lucian Freud, Joan Miró, Salvador Dalí, Andy Warhol... como queda patente en imágenes presentes en la muestra. Y no sólo artistas. También inspiró a pensadores como Foucault y Eugenio d’Ors (que pasó «Tres horas en el Prado»), escritores como Buero Vallejo, María Zambrano y Rafael Alberti.

«Las Meninas», cómo no, ocupan un lugar especial en la exposición, aunque el cuadro no se ha movido de la Sala XII. «Se creó una pequeña sala, hoy desaparecida, para exponer exclusivamente este cuadro –explica Portús–. Había un balcón que la iluminaba por la misma zona donde está iluminada en el cuadro. Había enfrente un espejo». Así se aprecia en fotografías que cuelgan en la sala, presidida por «Las Meninas» de Picasso. La exposición cuenta con un epílogo en el que se aborda la actividad del museo (exposiciones temporales, el Prado online, proyectos como «El Prado se toca» para invidentes...) y se exhiben varias fotografías de Francesco Jodice, en las que aparecen visitantes del museo. El Prado rinde homenaje al público, el gran protagonista de esta historia.

Picasso copió en la obra que aparece a la derecha el «Retrato de Felipe IV» de Velázquez (a la izquierda)Picasso copió en la obra que aparece a la derecha el «Retrato de Felipe IV» de Velázquez (a la izquierda) - MAYA BALANYÁ

A la altura de la Historia

Miguel Falomir no oculta su emoción: «Soy un director orgulloso de su plantilla y agradecido por el esfuerzo que ha hecho para que el museo esté a la altura de su historia en estos 200 años. Esta exposición es visualmente atractiva, importante, necesaria y emocionante. Resulta difícil visitarla sin que se te haga un nudo en la garganta». Javier Portús ofreció una lección magistral en la presentación de la muestra, que fue recibida con una de las mayores ovaciones que se recuerdan en el auditorio del museo. Muy merecida, por cierto.

Horas después saltó una triste noticia: había muerto Francisco Calvo Serraller, ex director de la pinacoteca. Falomir recordaba ayer que apenas dirigió el museo 200 días, entre 1993 y 1994, «pero su amor por él recorrió toda su vida. Se identificó con lo que el Prado significaba como esencia de las mejores virtudes de nuestro país. Como director del Prado solo puedo expresar la orfandad en la que nos deja en este museo que tanto amó y que, orgulloso, dedica la exposición a su memoria».

A la izquierda obra del Greco, junto a una escultura de Pedro de Mena, dos de las obras del Prado que se hayan en depósito fuera del museoA la izquierda obra del Greco, junto a una escultura de Pedro de Mena, dos de las obras del Prado que se hayan en depósito fuera del museo - MAYA BALANYÁ

«Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria»

Museo del Prado. Edificio Jerónimos. Salas A y B. Horario: de lunes a sábado, de 10 a 20 horas. Domingos y festivos, de 10 a 19 horas. Del 19 de noviembre al 10 de marzo de 2019

18/11/2018 19:55 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Prado reúne la práctica totalidad de la obra de Bartolomé Bermejo

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El Museo del Prado "palía" sus lagunas con el arte medieval con su primera exposición dedicada a un pintor español del siglo XV, Bartolomé Bermejo, "una figura monumental poco conocida por el gran público, pero comparable con los grandes maestros internacionales del Quattrocento", como Jan Van Eyck.

Así lo ha constatado hoy en rueda de prensa Joan Molina, comisario de esta muestra antológica que reúne 48 obras, incluidas todas las que llevó a cabo este artista nacido en Córdoba salvo una, llegadas de museos y colecciones de España, Europa y Estados Unidos.

Entre ellas se encuentran "San Miguel triunfante sobre un demonio con Antoni Joan de Tous", procedente de la National Gallery de Londres, y, sobre todo, "Piedad Desplà", pieza estrella de la exposición, que nunca había abandonado la Catedral de Barcelona.

Podrá verse en el Prado junto al resto de imágenes a partir de mañana y hasta el 27 de enero y, con pequeñas variaciones, desde el 14 de febrero hasta el 19 de mayo en el Museu Nacional d'Art de Catalunya, coorganizador necesario, que ha prestado el contenido completo de la sala que lleva su nombre.

Bartolomé de Cárdenas, apodado el Bermejo (hacia 1440-h. 1501) por el color de su cabello o por los brillantes rojos de sus pinturas, fue una primera figura en su época a pesar de las dificultades que conllevaban su carácter nómada y sus orígenes como judeoconverso en aquellos años (en 1492 se aprobó el edicto de Granada que conllevó la expulsión de España de los judíos).

Son precisamente esos problemas vinculados a la cuestión de la identidad los que, pese a los más de 500 años transcurridos, hacen de esta una exposición actual en opinión de Miguel Falomir, director del Museo Nacional del Prado.

En los ocho ámbitos en que está dividido el itinerario, los no versados descubrirán "a un genio del lenguaje pictórico capaz de trascender épocas por la combinación de su dominio de la entonces novedosa técnica del óleo y por una extraordinaria capacidad para innovar en la iconografía" al abordar temas tradicionales como los religiosos, ha destacado Molina.

Todo ello fue advertido por un grupo selecto de comitentes compuesto por grandes eclesiásticos, nobles y distinguidos mercaderes, así como por sus colegas de profesión, que a menudo imitaron sus composiciones, lo que no impidió que, a su muerte, su nombre y obra cayeran en el olvido hasta el siglo XIX, cuando se reavivó el interés por la pintura antigua.

La excepcionalidad de su producción se encuentra ya en obras tempranas como "Descenso de Cristo al Limbo" o "Cristo de la Piedad", de 1470, en las que con unas gasas transparentes apenas cubre los genitales del reverenciado protagonista.

Asimismo, se palpa su virtuosismo en los pliegues de los ropajes o en los reflejos de la armadura dorada del ya citado "San Miguel", en el gusto por el lujo o la sofisticación que demuestra al abordar la cultura nazarí en "Arresto de santa Engracia", así como en su capacidad para representar seres negativos.

"La fascinación del ojo humano fue un elemento constante en la pintura de Bermejo", ha indicado el comisario ante la "Piedad Desplà" y el escenario de fondo que plantea como reflexión intelectual sobre la salvación.

Ofrece allí "un espectáculo visual" que concita tantas especies distintas que parece un catálogo animal y de botánica, con una "Jerusalén celeste al amanecer" al fondo que se contrapone a una escena del diluvio (el pecado).

No es la única obra excepcional de la muestra, que incluye una pieza familiar para los madrileños como es la monumental "Santo Domingo de Silos entronizado", de los fondos del Prado, o el "Tríptico de la Virgen de Montserrat", traída desde Acqui Terme, en la provincia italiana de Alessandria.

La antología contará con un breve epílogo fuera de nuestras fronteras, ya que tres de sus obras se expondrán en la National Gallery de Londres.

El Prado reúne la práctica totalidad de la obra de Bartolomé Bermejo, "una estrella" de la pintura del XV

El Museo del Prado recupera desde este martes 9 de octubre y hasta el próximo 27 enero la practica totalidad de la obra de Bartolomé Bermejo, "una especie de estrella" de la pintura del siglo XV, tal y como ha explicado el director del Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC), Pepe Serra. Se trata de una muestra antológica organizada junto al MNAC y comisariada por Joan Molina. "Si la cultura sirve para tender puentes, los museos son magníficos ingenieros de caminos", ha resaltad ...

Leer mas: http://www.europapress.es/cultura/exposiciones-00131/noticia-prado-reune-practica-totalidad-obra-bartolome-bermejo-estrella-pintura-xv-20181008152838.html

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El Prado reúne la práctica totalidad de la obra de Bartolomé Bermejo, "una estrella" de la pintura del XV

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08/10/2018 15:48 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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