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Blog de Miguel Angel Rodriguez y Urosa

100 AÑOS DE LA LEGIÓN

12 de Octubre 1492, y España cambió el Mundo

La evolución de Madrid a través de Galdós

La evolución de Madrid a través de Galdós

Benito Pérez Galdós nació en Las Palmas, sin embargo siempre dijo que Madrid era su pueblo. Tanto es así que el comisario de la exposición Galdós en el labertino de España, Publio López Mondéjar, afirma que “Madrid y Galdós son dos palabras que van juntas, al igual que hay un Londres de Dickens o un París de Balzac”. Por ello, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, junto a la consejería de cultura, han planteado un homenaje a este madrileño de Canarias, como parte de su centenario. La muestra, que se puede visitar hasta el 3 de enero de 2021 de forma gratuita, reúne 140 fotografías entre retratos del autor, escenarios y personajes públicos de sus obras, una selección de la prensa gráfica de la época y el proyecto se completa con un audiovisual de la cineasta Arantxa Aguirre.

En la presentación de la exposición de Galdós, a parte del comisario, han estado presentes la consejera de Cultura y Turismo, Marta Rivera, acompañada del director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Fernando de Terán. La consejera ha señalado que la muestra nos enseña el lado más humano y desconocido del artista. También ha querido recalcar la importancia de uno de los mejores escritores del país junto a Cervantes porque Galdós fue también un brillante periodista. Colaboró en diversas publicaciones españolas y americanas, fue director del más importante diario durante el reinado de Amadeo de Saboya, dibujante y pintor notable, crítico y cronista musical desde que llegó a Madrid en 1862.

La exposición es mayormente fotográfica porque es el lenguaje más eficaz para la comunicación, según el comisario. El objetivo es transportar al público al tiempo del escritor para así comprender la importancia de su figura. Aparece desde su primer daguerrotipo, hasta las vísperas de su muerte. “Es interesante porque Galdós no aparece solo, sino en la calle”, indica López Mondéjar. Por ejemplo, se puede observar cómo acudía a manifestaciones políticas, que fueron frecuentes en los años finales de la restauración.

La otra parte importante de la muestra es Madrid. “En sus memorias dijo que nació en Madrid en 1862, el año en que por primera vez puso sus pies en la estación de Atocha”. Pero también hay citas de grandes escritores como Miguel de Unamuno, que cree que Galdós fue el gran evangelista de la ciudad, o de María Zambrano, que le calificó como “el poeta de Madrid”. Sin embargo, el comisario cree que su figura ha sido olvidada, en parte por la Iglesia y el franquismo, ya que era miembro de la Conjunción Republicano-Socialista: “Él vivía en un chalecito en Moncloa y lo dejaron hundirse. Podría haber sido una casa Galdós”. También le costó el Premio Nobel por considerar sus obras como “novelas revolucionarias que habían manchado el suelo de sangre”, según el diario conservador La Época.

 

Otra parte de las fotografías son retratos de los personajes públicos que recorren las páginas de sus Episodios Nacionales, como Sagasta, el general Espartero, Isabel II o Amadeo I. Después, hay una selección de la prensa gráfica de la época como La Ilustración Española y Americana, Blanco y Negro o El Fígaro. Muestran la importancia de Galdós en su tiempo como gran escritor donde se le puede observar en todos los actos públicos.

El proyecto se completa con un vídeo sobre el escritor realizado por la cineasta Arantxa Aguirre, y con la edición de un catálogo que profundiza en el conocimiento de la obra galdosiana desde nuevos enfoques y miradas.

El coronavirus ha eclipsado en gran medida el centenario de su muerte y el país se ha visto obligado a parar en gran parte los actos, exposiciones y otros homenajes que se estaban llevando a cabo. El comisario cree que este es el mejor momento para rendir homenaje al escritor porque es el referente que necesita la sociedad española tan dividida. “En palabras de Luis Cernuda, Galdós era el único escritor español capaz de escuchar a los demás y respetar puntos de vista distintos”. Nos pintó una España que se encontraba dividida en un siglo de guerras civiles que nunca acababan. “Podemos aprender de la actualidad mucho si leemos sus libros y crónicas”.

O Popule meus. Tomas Luis de Victoria

Rondo: Allegretto. Joaquin Turina

'Reencuentro' en el Prado y 'Rembrandt retratista' en el Thyssen

'Reencuentro' en el Prado y 'Rembrandt retratista' en el Thyssen

Es bien sabido que cada crisis genera una oportunidad. Esta que tanto ha afectado a los lugares que viven del público como por ejemplo los museos, nos ofrece la oportunidad de acercarnos a dos de los grandes museos madrileños El Prado y el Thyssen para admirar, sin la habitual aglomeración, la mayoría de las obras maestras del primero —agrupadas de forma sencilla— y una interesante exposición sobre el gran pintor holandés del XVII en su versión de retratista, por primera vez en España, en el segundo.

Prácticamente desde su fundación en el Museo del Prado, que tiene su origen en las colecciones reales, colgaban en la Galería Central 415 cuadros que cubrían enteramente las paredes, agrupados por escuelas y por temas. En el centro, las joyas sublimes de Velázquez y Tiziano. El montaje actual, como el nombre indica, quiere recordar aquella función de la Galería Central.

Una exposición que empezara con La Anunciación de Fra Angélico y el Descendimiento de Van der Weyden y terminar con La Familia de Carlos IV y los cuadros del Dos y Tres de mayo sería cubierta inmediatamente por la prensa internacional, pero además si por el camino hay que pasar por los Boscos, los Tizianos, Patinir, Rafael, Veronés y Tintoretto, entre otros, en orden casi cronológico, y quedar apabullado con la sala de los Grecos y con el sancta sanctorum donde se han juntado Las Meninas y Las Hilanderas sería calificada como la mejor del año.
1024px La Anunciación, de Fra Angelico

La Anunciación, de Fra Angelico

En total son 249 cuadros, todas obras maestras a disposición de un público que no puede superar un tercio del aforo en cada una de las salas.

Todo lo que es Imperio, Reyes, Nobles y Dioses en el Prado, se transforma en serios burgueses, jefes de los gremios, familias holandesas como es debido en la exposición del Thyssen, que por primera vez nos ofrece en España una colección amplia de retratos del pintor de Leiden a cargo del conservador del Museo de Ámsterdam, Robert E. Middelkoop. En total 80 pinturas y 16 grabados de los cuales 39 son del propio Rembrandt.

Sus dos etapas de retratista están bien representadas, la primera en los años treinta cuando se desplaza a vivir a Ámsterdam para aprovechar el mercado creciente del retrato del que ya vivían algunos como Frans Hals —representado en la exposición— época en la que se realizan numerosos retratos de grupo, no solo de familias, sino sobre todo de dirigentes de los gremios, o de modernos científicos como las lecciones de anatomía.

En la segunda etapa, en los cincuenta, el estilo había cambiado y los personajes parecían más alegres pero Rembrandt siguió fiel a su estilo “tosco", como si pintara a brochazos para lograr que la inmovilidad del retratado no pueda ocultar la vida que lleva en los ojos donde se junta todo el movimiento. Cuando en una sala hay obras de varios autores, entre ellas de Rembrandt la mirada se escapa inevitablemente hacia estas por el carácter singular y reconocible de sus pinturas. Está claro que el Comisario ha hecho un buen trabajo sumando piezas de bastantes museos y no solo del Thyssen, del de Ámsterdam y del Mauritzhuis, que están muy bien representados. Sin la presión del público habitual el visitante se puede permitir el lujo de mirar de frente al tiempo que haga falta a esos personajes ya convertidos en eternos.

Tanto en El Prado como en el Thyssen los turistas extranjeros suelen suponer entre el 60% y el 75% de los visitantes. Este verano se han quedado en casa. Hay que aprovechar la oportunidad.

  • Retratos de Rembrandt hasta el 30 de agosto.
  • Reencuentro hasta el 13 de septiembre.

Las entradas se adquieren por internet con asignación de hora. El Prado ofrece entrada gratuita en ciertos días y horarios.

FELIZ VERANO

Isaac Albéniz . Iberia . El puerto

Reabre el Museo del Prado.

Reabre el Museo del Prado.

 Una pinacoteca aún más esencial y extraordinaria. Lo hace con un “histórico” montaje, un Reencuentro –que así lo ha titulado la propia pinacoteca– con 249 obras de la colección permanente, de las que 190 han cambiado la ubicación en la que, la mayoría de ellas, llevaban décadas colgadas. Un montaje a lo largo de la galería central y salas adyacentes que la propia pinacoteca no duda en calificar como “espectacular” o de “experiencia única e inédita”, calificativos todos de su director, Miguel Falomir. “Es un montaje generoso en diálogos excepcionales”, añade.


Y así es. Ya el primero es deslumbrante. Ese que, nada más entrar, recibe al espectador en la sala 24, en el umbral de la gran galería. Y que por sí resume la historia de la fe, de la propia Iglesia católica: los “Adán y Eva”, de Alberto Durero, con “La Anunciación”, de Fra Angelico, y “El Descendimiento”, de Van der Weyden –confrontados, uno ante el otro– y, junto a ellos, Cristo muerto sostenido por un ángel, de Antonello de Messina, y El tránsito de la Virgen, de Andrea Mantegna.

“El Museo del Prado es una gran casa de la memoria universal, pero más específicamente española. También un lugar para que todos nos encontremos con un episodio, con una parte fundamental de nuestra memoria y de nuestro presente que es la religión, expresada a través de algunas de las obras que han sido más eficaces a lo largo de la historia para suscitar un sentimiento devocional”, según la descripción de Javier Portús, jefe de Departamento de Pintura Española (hasta 1700) del Museo del Prado.

Obras de tema religioso

Nuestros “primeros padres en el Paraíso terrenal”, rodeados de animales y de vegetación. Adán, Eva con el árbol bíblico de la ciencia, del bien y del mal, del que surge la serpiente. Precisamente, junto a la “Eva” (1507) de Durero cuelga una de las tablas más reconocidas del Museo del Prado –de la Historia del Arte, realmente– con esa “centelleante luz reflejada” con la que Fra Angelico anuncia la venida de Cristo. Y porque la luz –la luz de Dios– modula cada elemento de la composición.

Esta “Anunciación” (1425-1426) cobra aún más sentido frente a “El Descendimiento” (1443) que Van der Weyden pintó en Lovaina para la capilla de Nuestra Señora de Extramuros. Nicodemo, José de Arimatea y María Magdalena descuelgan el cuerpo de Cristo ante su madre, la Virgen, que se ha desvanecido en una postura que es exactamente igual que la que tiene el cuerpo de Cristo. Sufriendo con él, está viviendo su “compassio”. Con ella, con la Virgen Madre, con las lágrimas que corren por su rostro, surge la Iglesia de Cristo.

“Hay muchísimas formas de visitar un museo como el del Prado, y eso es algo que le convierte en lo que es, y una de esas muchas posibilidades es visitarlo como un gran depositario de esa historia de la fe”, sostiene Portús. Exactamente. Entre las 249 obras que ahora se muestran por la galería central –protagonista absoluta de este Museo del Prado más íntimo– y sus salas adyacentes, casi un centenar son obras de tema religioso.

Italianos y flamencos

En el primer tramo de la gran galería (salas 25 y 26), se acumulan las obras de El Bosco, Patinir, Tiziano, Correggio, Rafael, Juan de Flandes, Veronés, Tintoretto y Guido Reni, entre otros grandes artistas italianos y flamencos de los siglos XVI y XVII. Entre ellos, por ejemplo, el tríptico de La Adoración de los Magos (1594), de El Bosco, anuncia la llegada de la salvación al mundo. A la vez que el Noli me tangere (1525), de Corregio, adelanta La Gloria (1551-1554) que más tarde Tiziano pintó por encargo de Carlos V durante el encuentro que mantuvieron en Ausburgo.

En las Colecciones Reales, el núcleo del Museo del Prado, no era la pintura religiosa la más abundante; al contrario de lo que se piensa, la superaban los retratos o los temas mitológicos. Es con las desamortizaciones, como la de Mendizábal en 1836, con las que crece la presencia del arte devocional, sobre todo cuando el Prado asume los fondos del Museo de la Trinidad, desaparecido en 1872. Más de 1.500 obras llegan entonces. Son los Zurbarán, los Maíno, buena parte de los Greco, que se siguen exponiendo en las salas 8b y 9b, como La Resurrección de Cristo (1597-1600), procedente del Colegio de la Encarnación (Madrid).

Salvator Mundi

Paco De Lucía - Concierto de Aranjuez

CACHUCHA GALOPP. J. Strauss I. Castañuelas: LUCERO TENA

Doña Francisquita: Fandango

Veni, Creator

El silencio de ROMA

Dia del libro

Charpentier - Te Deum

40 años...

FELIZ PASCUA

Domine non sum dignus, Tomas Luis de Victoria