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Blog de Miguel Angel Rodriguez y Urosa

Adios al oso y al madroño

Adios al oso y al madroño

Las dos referencias madrileñas más importantes o, si se quiere, más folclóricas de la Puerta del Sol sufrirán importantes cambios en una semana. Así, el oso y el madroño, ahora en la embocadura de la calle del Carmen, se mudarán el día 25 al espacio que queda entre la carrera de San Jerónimo y la calle de Alcalá. Ahí, bajo el cartel de Tío Pepe, al lugar que ocupó la escultura desde 1967 hasta 1984, cuando se reformó la Puerta del Sol.

Además, el comienzo de todas las carreteras de España, la placa de terrazo del kilómetro cero, se sustituirá por una nueva. El símbolo, incrustado en el suelo junto a la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid, es el mismo desde 1950. Ahora se sustituirá por uno nuevo hecho a base de granitos y cuyas inscripciones serán de latón. La vieja placa se trasladará a algún museo de la ciudad.

La historia del oso y el madroño data de 1966, cuando la Sección de Cultura del Ayuntamiento presentó el 14 de noviembre un escrito al alcalde, Carlos Arias Navarro, solicitando que el escudo de la Villa recuperara su tradición histórica del oso erguido ante el madroño y proponía, además, que se hiciera un monumento para instalarlo en algún lugar emblemático de la capital por el paso constante de turistas. El escultor fue Antonio Navarro.

Ahora los madrileños tendrán un nuevo lugar para quedar en la Puerta del Sol: la estatua de la Mariblanca. A cambio, el ayuntamiento les «despistará» un poco moviendo el Oso y el Madroño y reemplazando el «kilómetro cero».

La conocida escultura del Oso y el Madroño, punto de encuentro cada día para miles de madrileños, recuperará su ubicación original en la Puerta del Sol, junto al inicio de la calle Alcalá, para intentar descongestionar la calle del Carmen, mucho más estrecha, dentro de una renovación de los elementos de este punto de la capital que incluye también el cambio de la placa del kilómetro 0 y la reubicación de la escultura de la Mariblanca.

Según confirmaron a Europa Press fuentes del área de Obras y Espacios Públicos, el próximo día 25 comenzarán los trabajos para mover la escultura del Oso y el Madroño, que se trasladará de la calle del Carmen, adonde llegó con la reforma de Sol de 1984, a su ubicación original, donde se puso el 19 de enero de 1967.

"Ahora está en una calle muy estrecha y, al ser un punto de encuentro, es muy complicado, así que es mejor que esté en un espacio más diáfano", justificaron las fuentes consultadas, que también confirmaron que la réplica de la escultura de la Mariblanca cambiará de lugar hasta la desembocadura de la calle Arenal, mientras que la placa del kilómetro 0, "muy deteriorada", será sustituida por una réplica.

Según datos de la web Monumenta Madrid, el 19 de enero de 1967 se inauguró, en el lugar donde había estado la fuente de la Mariblanca, la escultura en bronce del Oso y el Madroño, realizada por Antonio Navarro y que represente el escudo de armas adquirido por la ciudad en 1967. Junto con la escultura se realizaron 24 reproducciones más pequeñas que fueron usadas como regalo institucional o trofeo municipal.


El «centro» de la carreteras
Por su parte, el kilómetro 0 marca el punto de comienzo de todas las carreteras españolas, y se usa como referencia para medir las distancias de la red viaria. La placa de terrazo se encuentra incrustada en la acera frente a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid desde 1950. Originalmente, el hito servía de referencia para los seis itinerarios creados, en 1720, para las postas del Correo.
La deteriorada placa del kilómetro cero / CHEMA BARROSO
En la placa, de forma semicircular y orlada de terrazo rojo con la leyenda 'Origen de las Carreteras radiales' en letras de latón dorado rellenas de terrazo coloreado en negro, están representados el escudo antiguo de Madrid y el emblema de los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, con un puente, un canal en sección y un ancla bordeado por una palma y una rama de roble. En el centro aparece 'Km. 0' sobre el mapa de España, donde se señala con un círculo dicho punto y dos agujas negras señalan a el Este y el Oeste, y las seis carreteras. La placa está timbrada por la corona real abierta.


Una estatua «viajera»
Por último, la Mariblanca está desde 1956 en el pabellón de la Masía Catalana de la Casa de Campo de Madrid. Creada en caliza, es una réplica de la famosa y popular estatua madrileña del mismo nombre, y larga y movida historia. Se trataba originalmente de una estatua de Venus, obra del escultor italiano Ludovico Turqui, que coronaba la fuente situada a los pies de la iglesia del Buen Suceso, en la confluencia de las calles Alcalá y Carrera de San Jerónimo en la Puerta del Sol, concebida en 1630 como símbolo de la fe por el también italiano Rutilio Grazzi y curiosamente llamada fuente de las Arpías, pero pronto conocida también como fuente de la Mariblanca.

El bellísimo híbrido de diosa y mujer se convirtió en punto de encuentro de aguadores y vendedores ambulantes y el pueblo pronto la denominó 'La Mariblanca', dedicándole diversas coplas. La fuente permaneció en el lugar hasta su traslado a la plazuela de las Descalzas por el posterior desarrollo circulatorio del entorno, y conocería diversas ubicaciones a lo largo de su historia, entre las últimas, una escalera del Museo Municipal y el paseo de Recoletos, para permanecer inmovilizada en almacenes municipales durante mucho tiempo tras sufrir allí una grave agresión.
Restaurada, se emplazó en la Casa de la Villa y, después de las reformas de los años ochenta de la Puerta del Sol, se instalaría en la plaza, en 1986, una copia del original, realizada también en caliza y de 1,70 metros de altura. La representación está envuelta en una túnica que deja al descubierto brazos, pechos y gran parte de las piernas de la mujer, y el brazo derecho aparece doblado sobre el cuerpo, sosteniendo en una mano una pequeña ánfora o jarra, mientras el brazo izquierdo pende estirado y sujeta suavemente con la mano la cabeza de un rizoso efebo que apoya el brazo izquierdo en su muslo y levanta el derecho sobre la falda de la diosa.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

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