Blogia
Blog de Miguel Angel Rodriguez y Urosa

El legado de la Casa de Alba, en el Palacio de Cibeles

A partir del próximo 1 de diciembre y hasta el 13 de marzo la Casa de Alba expondrá sus principales tesoros al público en el Palacio de Cibeles de Madrid. Aunque los Alba ya han mostrado en anteriores ocasiones parte de sus colecciones artísticas, dicen que esta será la mayor exposición de su legado.

Entre las 150 obras maestras que se exhiban habrá algunas que nunca han salido de palacio. Entre ellas pinturas, esculturas, documentos históricos, manuscritos, piezas arqueológicas, joyas, muebles y, curiosamente, trajes que vistieron los Reyes en la historia reciente de España.
A muchas personas este dato les ha llamado la atención y se preguntan por qué determinadas vestimentas de los monarcas acaban en el Palacio de Liria. El origen de esta tradición se remonta al año 1441, cuando el Rey Juan II, padre de Isabel La Católica, concedió a Rodrigo de Villandrando, tercer conde de Ribadeo, el privilegio de comer en la mesa de los reyes el día de la Epifanía del Señor –6 de enero– de cada año y de llevarse el traje que el monarca vistiese ese día. Con este gesto Juan II quería agradecer al noble que le hubiera salvado la vida durante una expedición armada a la ciudad de Toledo. La entrega del traje se celebraba en una protocolaria ceremonia que se repetía todos los años, hasta que, por los avatares de la historia, cayó en desuso.
Más de dos siglos después, en 1621, el noveno conde de Ribadeo, que también era octavo conde de Salinas, reivindicó el privilegio que tenían sus antepasados y se le concedió. Trescientos años después, en 1920, su descendiente María del Rosario de Silva y Gurtubay, que acumulaba ya dos ducados, cuatro condados -entre ellos, el de Ribadeo- y otros dos marquesados, se casó con el duque de Alba. Del matrimonio nació Cayetana, que es la actual duquesa de Alba y heredera de todos los títulos que su familia reunió a lo largo de los siglos mediante bodas con los herederos de los principales linajes del reino.
Se calcula que desde el origen del privilegio el condado de Ribadeo ha recibido unos 400 trajes de los distintos reyes. Sin embargo, cuando la Casa de Alba se hizo cargo del legado, en 1957, tras la muerte del abuelo de Cayetana, solo quedaban los que vistieron Alfonso XII y Alfonso XIII. Unos trajes, algunos de niño y otros de adulto, que la duquesa de Alba ordenó lustrar y conservar en vitrinas estancas.
Aunque en 1984 desapareció el último privilegio que tenían los Grandes de España y que les daba derecho a disponer de pasaporte diplomático, existen algunas costumbres que se conservan por tradición. Y Cayetana Alba quiso mantener la que iba unida al condado de Ribadeo. Por ello, pidió a don Juan Carlos que le entregara el uniforme de capitán general con el que fue proclamado Rey el 22 de noviembre de 1975. El Monarca accedió y ese será uno de los trajes que se podrá contemplar a partir del 1 de diciembre en el Palacio de Cibeles.

0 comentarios