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Blog de Miguel Angel Rodriguez y Urosa

CEUTA ES ESPAÑA

CEUTA ES ESPAÑA

 

Ceuta: cuando la frontera de España se convierte en la frontera de Europa

La crisis que vive Ceuta no puede despacharse como un simple problema migratorio. Lo que está ocurriendo en la ciudad autónoma afecta directamente a la seguridad de España, a nuestra política exterior, a la protección de nuestras fronteras y, en último término, a la capacidad del Estado para garantizar que las leyes se cumplen.

Y precisamente por eso, la actuación del Gobierno de Pedro Sánchez merece una crítica profunda.

La entrada masiva de personas registrada a finales de julio de 2026 desbordó completamente la capacidad de Ceuta. El propio Gobierno reconoce que el sistema de protección de menores llegó a atender aproximadamente 1.500 menores migrantes no acompañados, una cifra extraordinariamente superior a la capacidad ordinaria de la ciudad. (BOE)

El problema no es solamente cuántas personas entraron. El problema es que una ciudad de las dimensiones de Ceuta no puede asumir por sí sola una presión migratoria de esta magnitud.

¿Dónde estaba el Estado?

Pedro Sánchez ha defendido que no existían informes que permitieran prever la magnitud de lo sucedido y ha rechazado atribuir directamente a Marruecos la responsabilidad de la entrada masiva. (EFE Noticias)

Sin embargo, posteriormente ha trascendido un informe policial que apunta a una posible actuación organizada desde Marruecos, algo que el Gobierno ha negado conocer previamente y que está siendo objeto de controversia. (ElHuffPost)

Aquí aparece una cuestión fundamental: si Marruecos puede permitir o facilitar, voluntaria o involuntariamente, que decenas de miles de personas se aproximen a una frontera española hasta provocar su colapso, España necesita una respuesta mucho más contundente que una simple declaración diplomática.

No se trata de romper relaciones con Marruecos. Todo lo contrario.

Marruecos es un país fundamental para España en materia de seguridad, inmigración, terrorismo, comercio y cooperación. Pero precisamente por eso la relación debe basarse en cooperación y respeto mutuo, no en una dependencia que haga que España tenga miedo de exigir responsabilidades cuando sus fronteras son sometidas a una presión extraordinaria.

Ceuta no puede ser utilizada como moneda de cambio

Ceuta es España.

Y no debería existir ninguna duda política, diplomática o institucional sobre ello.

La aparición durante esta crisis de reivindicaciones marroquíes sobre la soberanía de Ceuta y Melilla demuestra que el problema ha dejado de ser exclusivamente migratorio y ha adquirido una dimensión geopolítica. (El País)

Por eso resulta preocupante que durante demasiado tiempo la política española hacia Marruecos haya parecido construirse sobre la premisa de evitar cualquier conflicto.

La diplomacia es necesaria. La prudencia también.

Pero la prudencia no puede convertirse en debilidad.

Un Estado serio debe ser capaz de decir a un país vecino: queremos cooperar contigo, pero nuestras fronteras no son negociables.

El error de convertir Ceuta en el problema

Otro aspecto especialmente preocupante es que Ceuta se haya quedado atrapada entre dos administraciones enfrentadas.

El Gobierno central sostiene que debe habilitarse espacio para atender a los migrantes. El Gobierno de la ciudad reclama que la prioridad sea resolver su situación y evitar que la infraestructura de Ceuta quede permanentemente convertida en un enorme centro de acogida.

El Ejecutivo ha llegado a habilitar miles de plazas adicionales y ha decidido instalar un asentamiento temporal en el puerto para alrededor de un millar de personas. (La Moncloa)

Pero hay una pregunta que no podemos evitar:

¿Es razonable que una ciudad española de apenas unos kilómetros cuadrados tenga que absorber por sí sola una crisis de dimensiones nacionales y europeas?

La respuesta es no.

Ceuta necesita solidaridad del resto de España, pero también necesita algo más importante: una política migratoria nacional estable, previsible y eficaz.

Inmigración sí; descontrol, no

Defender una política migratoria ordenada no significa ser xenófobo.

Y exigir el control de las fronteras no significa ser contrario a la inmigración.

España necesita inmigración en determinados sectores y necesita personas que quieran venir a trabajar, integrarse y construir su futuro aquí. Pero una cosa es una inmigración legal y ordenada y otra muy diferente que las entradas irregulares terminen condicionando la capacidad de un Estado para controlar sus propias fronteras.

Además, existe una obligación especial respecto a los menores.

Los aproximadamente 1.500 menores llegados a Ceuta necesitan protección, pero proteger a un menor no significa necesariamente que tenga que permanecer indefinidamente en Ceuta o en España. Hay que estudiar individualmente cada caso, localizar a sus familias y, cuando legalmente sea posible y resulte seguro para ellos, proceder a la reagrupación familiar. El propio Gobierno ha señalado esta vía como prioritaria. (EFE Noticias)

La solución debe ser humana, pero también debe ser legal.

¿Qué debería hacer Pedro Sánchez?

La solución no pasa por levantar más campamentos indefinidamente.

Tampoco por cerrar los ojos ante lo sucedido.

España necesita un Plan Nacional para Ceuta y Melilla basado en cinco pilares:

1. Control absoluto de la frontera.
Más medios humanos, tecnológicos y materiales para Guardia Civil y Policía Nacional, junto con mecanismos de respuesta inmediata ante entradas masivas.

2. Acuerdo firme con Marruecos.
Cooperación sí, pero con mecanismos verificables. Si se demuestra que autoridades marroquíes han permitido o facilitado una operación de presión migratoria contra España, debe haber una respuesta diplomática proporcional.

3. Reagrupación familiar de los menores cuando sea legal y segura.
Cada menor debe tener un expediente individual, garantías jurídicas y una solución rápida. Ceuta no puede convertirse en un depósito permanente de menores.

4. Solidaridad real del resto de España.
Ceuta no puede afrontar sola una crisis de esta magnitud. Las comunidades autónomas deben participar en la acogida cuando sea necesario, con financiación suficiente del Estado.

5. Una estrategia europea.
Ceuta no es únicamente una frontera española. Es una frontera exterior de la Unión Europea. Bruselas debe participar económica, operativa y políticamente en su protección.

Y Pedro Sánchez tiene una responsabilidad especial

El presidente del Gobierno no es responsable de que exista inmigración irregular en el mundo.

Tampoco puede controlar absolutamente todo lo que ocurre en Marruecos.

Pero sí es responsable de la respuesta del Estado español.

Y ahí es donde debe exigírsele más.

Los españoles no necesitan discursos tranquilizadores. Necesitan saber que sus fronteras están controladas, que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tienen medios suficientes, que Ceuta no está sola y que ningún país extranjero puede utilizar una crisis migratoria para poner a prueba la capacidad de España.

La política exterior debe ser inteligente. La inmigración debe ser humana. Las fronteras deben ser firmes. Y las leyes deben cumplirse.

Todo ello puede defenderse al mismo tiempo.

Ceuta es el aviso que España no puede ignorar

Lo sucedido en Ceuta debería servir como una advertencia.

Hoy es Ceuta. Mañana puede ser Melilla, Canarias o cualquier otro punto de nuestra frontera.

España necesita dejar de actuar únicamente cuando la crisis ya ha estallado.

Necesita anticiparse.

Y necesita que Gobierno y oposición sean capaces de ponerse de acuerdo, al menos, en algo esencial: la defensa de las fronteras españolas y la seguridad de sus ciudadanos no pueden convertirse en una guerra partidista.

Pedro Sánchez tiene ahora una oportunidad para demostrar que el Estado está por encima de cualquier interés político.

No basta con poner más tiendas de campaña.

No basta con anunciar millones de euros.

No basta con explicar que la situación está bajo control.

Hay que recuperar el control, reforzar la frontera, proteger a Ceuta y conseguir que nunca más una ciudad española tenga que soportar en solitario una crisis de esta magnitud.

Porque Ceuta no es un problema de Ceuta.

Ceuta es España. Y su frontera también es la frontera de Europa.

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