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Anúna : Ríu Ríu

10/12/2016 18:18 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El burrito sabanero

08/12/2016 19:11 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Carlos III y el esplendor de las artes en la Monarquía

Pasan los reyes y pasan las épocas, pero quedan las artes. Esta frase que decía recientemente John Elliott en estas páginas hablando de la ampliación del Prado en el Salón de Reinos sirve como anillo al dedo a la gran exposición que Patrimonio Nacional, con patrocinio de la Fundación Banco Santander, ha preparado en el Palacio Real de Madrid. Se titula «Carlos III, majestad y ornato» y reúne 131 piezas en espacios únicos y originales.

Cuentan los comisarios de la muestra -José Luis Sancho, Javier Jordán y Pilar Benito- que visitando la exposición podemos sentir algo parecido a lo que sintieron los súbditos que pudieron visitar al Rey en palacio. Porque con el fin de dar a conocer la riqueza casi infinita de las colecciones reales, se han seleccionado algunas de las obras que Carlos III encargócon el fin de expresar el sentido estético, moderno y cosmopolita que quería imprimir a su reinado, así como las que tuvo cerca por motivos de devoción. Y le acompañan algunos ejemplos maravillosos de las artes decorativas elegidas para sus palacios, incluidas sus estancias privadas.

El dormitorio del ReyEl dormitorio del Rey- ISABEL PERMUY

Desde el suelo a los techos, desde alfombras a frescos de Tiépolo, desde imágenes alegóricas del nacimiento de una era de ilustración y reformas hasta el túmulo fúnebre de los Reyes de la Monarquía Hispánica, en el que se expuso el cadáver de Carlos III (y los de algunos otros Reyes hasta Alfonso XII), esta muestra permite comprender el esplendor que las artes otorgaban a la Monarquía, a la que daban proyección pública y que, a su vez, las protegía como uno de los valores que la permitían perdurar en el tiempo.

No solo se ve en los techos de los palacios pintados por Mengs y Tiepolo, en los que la Monarquía se mira en el espejo mítico de Febo o histórico de Trajano, sino también en el gusto con el que los palacios se reformaron para ofrecer la imagen coherente de un reinado modernizador y cosmopolita.

Hasta nosotros ha llegado el dormitorio del Monarca, recreado con los tapices y los cuadros religiosos de Anton Raphael Mengs, entre los que destaca una verdadera obra maestra: la «Lamentación sobre Cristo muerto», tabla hasta ahora depositada en el MNAC de Barcelona y que vuelve para quedarse en el futuro Museo de las Colecciones Reales. Esta serie de pinturas religiosas ha podido reunirse completa después de mucho tiempo: las que pertenecen a Patrimonio Nacional junto a las que han estado en manos de las colecciones del Duque de Wellington desde el siglo XIX.

El retrato de Mengs nunca había salido de DinamarcaEl retrato de Mengs nunca había salido de Dinamarca- I. PERMUY

Pero si hay un ejemplo perfecto de lo que esta exposición ofrece, es otra de las grandes obras maestras del pintor nacido en Bohemia: el gran retrato de Carlos III que se conserva en el Statens Museum for Kunst y que nunca había salido de Dinamarca. Fue encargado en el país nórdico para una galería de reyes de Europa de la que ya solo quedan siete cuadros -diezmada en los incendios de dos palacios distintos, el de Christiansborg y Frederiksborg- y supone la recuperación del que, en palabras de Alfredo Pérez de Armiñán, presidente de Patrimonio, es el mejor retrato de Carlos III. Ha sido restaurado para la ocasión y muestra al Rey en majestad: de cuerpo entero, con armadura completa y manto de terciopelo rojo y armiños, con broche de diamantes y el cetro y el resto de atributos de la Monarquía Española.

Discípulos españoles

El Rey pasaba solo ocho semanas al año en Madrid y residía según las estaciones en diferentes palacios: Aranjuez, El Pardo, El Escorial y La Granja. En todos ellos hubo un esfuerzo similar por decorarlos. De Goya, el gran sucesor de Mengs y Tiepolo, se muestran los tapices basados en sus modelos para las estaciones. De Tiepolo, bocetos para los frescos de los palacios, con dibujos que son verdaderas obras maestras, junto a otros de Corrado GiaquintoMengs y después Bayeu y Maella. Hay una sala dedicada a la caza, única distracción de un Monarca que enviudó nada más llegar a Madrid. Hay muestras de la producción de las reales fábricas de porcelanas, tapices y cristales y otra de sedas chinescas pitadas al temple que junto a los cortinajes diseminados por las estancias, resultan deslumbrantes. Pero a las artes decorativas se suma la pintura, como las alegorías de las horas del día, otra inolvidable serie de Mengs.

Túmulo fúnebre de los Reyes de EspañaTúmulo fúnebre de los Reyes de España- I: PERMUY

El cierre de la exposición, con el túmulo fúnebre y su testamento, firmado la víspera de su muerte con letra temblorosa, da paso a una sala en la que se proyectan en gran tamaño los frescos de los techos palaciegos. La luz que la tecnología ofrece se hace más envolvente todavía con la música de Boccherini que despide la visita.

08/12/2016 19:05 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Un años mas... llega

28/11/2016 12:35 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

'Sorolla en París'

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El Museo Sorolla de Madrid acoge desde este miércoles, 23 de noviembre, hasta el 19 de marzo de 2017 la exposición 'Sorolla en París' en la que se exhiben un total de 66 obras, de las que 31 pertenecen a colecciones particulares y nunca se han expuesto.
Se trata de un recorrido por las pinturas presentadas por el artista español en exposiciones europeas, especialmente en la capital francesa, donde forjó su propio estilo hasta llegar a ser considerado uno de los grandes pintores internacionales del naturalismo.

Es la primera muestra internacional en la Casa taller de Sorolla , comisariada por la bisnieta del pintor valenciano Blanca Pons-Sorolla Ruiz de la Prada, investigadora independiente de su obra, y la doctora en Historia del Arte por la Universidad Complutense de Madrid María López Fernández.

"Es una oportunidad para ver pinturas del autor nunca antes expuestas", afirma la directora de este centro, Consuelo Luca de Tena, que ha destacado la figura de Clotilde García del Castillo, la mujer de Joaquín Sorolla, que además de su musa fue también "la pieza angular" de su reconocimiento internacional desde su primer viaje a París en 1885.

Luca de Tena, explica también que el pintor valenciano era muy familiar y que desde el inicio de su carrera "disfrutó haciendo protagonistas de sus obras a su mujer e hijos". La "historia de amor" entre Joaquín Sorolla y Clotilde, cuenta la directora del museo, comenzó tras conocerse en el estudio fotográfico del padre de ella. "Desde entonces, no se separaron", añade.

23/11/2016 22:56 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La Capilla del Museo Municipal reabre

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Los vecinos de Chueca y Malasaña cuentan desde el jueves con un nuevo espacio cultural: la Capilla del Museo de Historia de Madrid, que reabría sus puertas tras las obras de rehabilitación y restauración con un concierto de música barroca en honor a Miguel Cervantes.

Cerrada desde el año 2009, en el año 2015 comenzó la primera fase de la rehabilitacióny en 2016 se ha completado la segunda parte del proyecto, en el que se han invertido 402.095,03 euros y que ya cuenta con un amplio programa de actividades culturales.

Declarado Monumento Arquitectónico Artístico en 1919, el uso cultural del edificio se remonta a 1926, fecha en la que albergó la ‘Exposición del Antiguo Madrid’, dos años después de haber sido adquirido por el Ayuntamiento de Madrid. Posteriormente fue depósito de libros, centro de exposiciones y depósito de la Biblioteca Municipal.

El proyecto de rehabilitación, iniciado en 2015, ha eliminado las barreras arquitectónicas, instalado suelo radiante, suprimido las estructuras de compartimentación -instaladas para el uso de un espacio temporal-, pintado los paramentos, limpiado y restaurado los óleos de las pechinas de la Capilla.

También se ha ejecutado la limpieza y restauración del lienzo del pintor italiano Luca Giordano ‘San Fernando ante la Virgen’, una gran obra de arte barroco que data de aproximadamente del año 1700 y que ahora puede ser disfrutada por todo aquel que visite la capilla.

Con una altura de 580 centímetros y 410 centímetros de ancho, esta pintura desapareció en la segunda mitad del siglo XIX y su recuperación fue toda una sorpresa y una casualidad. Escondida tras una capa de pintura de un anónimo que repintó el lienzo, sin eliminar el original, el traslado en 1990 de la Biblioteca Municipal al Centro Cultural Conde Duque propició el descubrimiento de la restauradora Carmen Reche.

La obra, que figura en el testero de la Capilla, representa al rey Fernando III arrodillado ante la figura de la Virgen con el Niño, quien se dispone a atravesar con una cruz en forma de lanza a un dragón. El monarca les ofrece la toma de la ciudad de Sevilla, cuyas murallas, rodeadas por sus tropas, señala con la mano izquierda, mientras con la derecha levanta una espada.

La segunda fase del proyecto se ejecutó entre julio y agosto de 2016 y consistió en la adecuación de la cúpula, la protección de los huecos del tambor con piezas de alabastro, la pintura de las zonas más altas de la sala y la adecuación de la Capilla como salón para usos culturales, complementarios a la actividad del Museo de Historia de Madrid.

Un nuevo espacio cultural para el barrio

La rehabilitación de la Capilla incorpora a la ciudad un nuevo espacio cultural, que ya cuenta con una completa programación de actividades para los próximos meses y que arrancará el 26 de noviembre con un concierto de música de cámara española de los siglos XIX y XX a cargo del cuarteto Nebra.

La programación continuará en torno al tercer centenario del nacimiento de Carlos III, para el que se han programado varios conciertos de la época del que fuera conocido como el mejor alcalde de Madrid: el 13 de diciembre, a las 19:30 horas, con el dúo de solistas de La Folía, Pedro Bonet y Belén González Castaño; y el 20 de diciembre, a la misma hora, repetirán los mismos intérpretes con un nuevo concierto de música vocal e instrumental de autores como Nebra, Scarlatti, Boccherini, Vargas y Guzmán, entre otros.

La Capilla acogerá también, desde el 1 de diciembre, un ciclo de conferencias sobre el tiempo, la historia, la política, las artes, las ciencias y sobre el legado de Carlos III que durarán hasta el 27 de abril.

12/11/2016 21:05 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Pioneras de la pintura de bodegones

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El Museo del Prado tiene obra de más de 5.000 artistas hombres frente a 41 mujeres, a las que habría que sumar otras 12 contemporáneas, de las que atesora unas 70 obras. Solo siete están expuestas en sus colecciones. Mientras las mujeres cuelgan habitualmente de las paredes de los museos, pocas son las que firman los cuadros. Por eso, no es de extrañar que la historia del arte está tachada, y con razón, de machista. Han hecho falta 200 años para que el Prado se rinda a las mujeres. La pinacoteca nacional, aunque parezca increíble, dedica por primera vez una exposición en solitario a una pintora: Clara PeetersUn nombre que quedará ya grabado en la historia de la pinacoteca y de la cultura de este país como una pionera en un mundo de hombres. Una simbólica paradoja para quien ya lo fue en los albores del siglo XVII y lo vuelve a ser en este XXI. 

¿Y quién es Clara Peeters? Esta pintora fue una de las pioneras de la pintura de bodegones y un importante miembro de la pintura barroca flamenca. Como le ha pasado tantísimas grandes mujeres, su historia se difumina entre el patriarcado y los años. Su trabajo ha estado prácticamente borrado durante cuatro siglos por el mero hecho de ser mujer. No fue hasta los setenta cuando se empezó a recuperar la figura de una de las escasas mujeres que pudo dedicarse profesionalmente a la pintura en Europa en la Edad Moderna y a mirar con otros ojos a su obra.

Hoy solo se conservan y conocen (aunque desde el museo esperan que la lista aumente tras esta muestra) 39 obras de Peeters, y cuatro son del Prado. El hecho de que la pinacoteca tenga la mayor cantidad de sus cuadros ha impulsado esta exposición, que se puede ver del 25 de octubre al 19 de febrero, con 15 de sus naturalezas muertas. Alberto Vergara, comisario y jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo del Prado, puntualiza que realmente no son 200 años los que han tardado la mujer en llegar al Prado porque las exposiciones temporales solo se hacen desde hace un par de décadas.  "Eso hay que matizarlo porque estas exposiciones no se hacían antes y también llega cuando lo está pidiendo la sociedad", asegura.

La discreta reafirmación de Peeters

Rubens, Van Dyck o Jan Brueghel el Viejo son solo tres de los pintores flamencos que cualquiera conoce y, además, contemporáneos de Clara Peeters. Entre faisanes y quesos, alcachofas y cangrejos, peces y dulces, esta mujer de la que apenas se conocen datos, más allá de que desarrolló su producción en Amberes, quiso reivindicarse como pintora en las primeras décadas del siglo XVII. Lo hizo, por ejemplo, en una lujosa copa dorada (a la izquierda). De forma minúscula y detallada su rostro nos mira dejando clara su presencia. Con un tocado y un vestido de hombros altos o con pinceles y una paleta, pero clavando su mirada en el espectador, Clara Peeters reafirmó su condición de mujer pintora con nombre propio y rostro a través de, al menos, ochoautorretratos que se integran de forma casi imperceptible en sus bodegones.

Es, en palabras de Vergara, la manera en la que “discretamente se quiere mostrar. Es una forma de mostrarse y, después de ella, lo empezarán a hacer otros porque no era habitual. Se quiere enseñar pero con cuidado". Son sus pequeños guiños para seguir rompiendo esa opacidad impuesta a las mujeres. Las naturalezas muertas como manera de demostrar su afán artístico y la necesidad de romper barreras en un mundo masculino de una mujer que no es que fuera especialista en bodegones sino que fue una de las precursoras de este género en los Países Bajos. Una marca de agua, en definitiva, con la que reivindicar su valía, su condición ya no de pintora sino de mujer pintora y cortar ese silencio también a través labrados cuchillos de plata en cuyas hojas y empuñaduras se puede leer su nombre.

Pero Peeters no solo fue una vanguardista en su época por esta reivindicación femenina. Comienza a trabajar el bodegón, un género que aún no tenía la fuerza que adquirió en las décadas posteriores, y en el realismo o naturismo, que también empezaba a imponerse como una alternativa al idealismo de tradición renacentista. El hecho de que las naturalezas muertas fueran el género al que dedicó su producción también tiene que ver con ser mujer, ya que no era nada fácil acceder a la profesionalización en un mundo masculino y mucho menos a los talleres o los modelos, pero del mismo modo demuestra su espíritu emprendedor y su valentía. “Es bastante pionera, una persona que va contracorriente. Es valiente y vanguardista en el contexto de la época”, subraya Vergara. "Ser mujer no pintora sino profesional era algo muy difícil en la época. Se solía conseguir si eras aristócrata o hija de un profesional. No sabemos cuál era su caso porque no se conoce nada sobre su origen".

La pintura de Peeters es preciosista, detallista -sus autorretratos son una buena muestra de su maestría al pintar en una escala tan diminuta-, laboriosa y minuciosa en la descripción de las formas y las texturas; es elegante y sobria como requiere esa opulencia que retrata en unos cuadros que fundamentalmente estaban dirigidos a la élite rica flamenca. En sus bodegones se percibe sudeterminación por enfatizar la apariencia real de las cosas y la creencia de que puede ir más allá mostrando lo cotidiano y conocido.

Avanzada a su tiempo, Peeters también fue una precursora a la hora de dotar de forma y significado a sus suntuosas naturalezas muertas. Fue la primera artista que pintó peces en los bodegones. El primero que se conoce es 'Bodegón con pescado, vela, alcachofa, cangrejos y gambas' (1611). Y los coloca ahí, en ese afán por retratar la realidad, porque el pescado, y en especial el de agua dulce, era un alimento cada vez más común en las mesas de la época ante las imposiciones de ayuno de carne impuestas por al Iglesia. Además, introduce la caza, lujosos productos de exportación como el queso o alimentos tan exóticos en la época como las alcachofas.

A pesar de todo ello, la historia de esta pintora se pierde en la memoria del arte. Como explica Vergara, apenas hay datos sobre ella. Los escasos documentos atestiguan que nació en Amberes entre 1588 y 1590, que era unos diez años menor que Caravaggio (quien firmó el primer bodegón de la historia: 'Cesto con frutas', 1596), sus obras más tempranas e inexpertas datan de 1607 y 1608 y su mayor actividad tuvo lugar entre 1611 y 1612. Las mayores certezas sobre su carrera las aportan sus cuadros y, a través de ellos, se puede afirmar que gozó de reputación y éxito en la época.

"Basándonos en ellos -solo podemos saber quién compraba sus cuadros-, sabemos que tuvo éxito porque se hicieron con su obra dos de los más importantes coleccionistas de arte de la época", afirma el comisario. En el siglo XVII solo había seis lienzos documentados de la artista, dos de ellos los compró laColección Real española y otros dos Diego de Mexía, el marqués de Leganés, a quien Rubens describe en una carta como “uno de los grandes expertos [en pintura] del mundo”. Ellos posaron sus ojos sobre una artista de la que se pierde su rastro y su nombre a partir de 1621 y que hoy vuelve a tener visibilidad para continuar abriendo las pesadas puertas del arte a las mujeres.

25/10/2016 18:31 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Agnus Dei

20/10/2016 13:34 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

El Thyssen muestra la pintura intimista de Renoir

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El Museo Thyssen-Bornemisza organiza este otoño una exposición monográfica dedicada a Pierre-Auguste Renoir (1841-1919), uno de los artistas más importantes de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX. Estará disponible desde este martes hasta el próximo 22 de enero. Se trata de una muestra del pintor francés en la que se dan cita 77 obras autógrafas realizadas a lo largo de seis décadas, desde su etapa impresionista hasta su posterior deriva hacia la tradición clásica.

La exposición estará comisariada por Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, que tacha la producción artística del pintor como "placentera, apacible, hedonista y popular".

'Renoir: intimidad' está organizada en torno a cinco bloques temáticos: impresionismo, retratos, paisajes, escenas domésticas y bañistas. En todos ellos el pintor se sirve de las sugerencias sensoriales como vehículo para representar la intimidad en sus diversas formas: social, amistosa, familiar o sensual.

La exposición resalta el papel central de las sensaciones táctiles en la pintura de Renoir frente a la concepción habitual que reduce el impresionismo a la «pura visualidad».

20/10/2016 13:32 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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