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'El siglo XIX en el Prado'

20071201114356-180px-madrazo-condesa-vilches.jpgLa ampliación del Museo del Prado ha hecho posible que vea la luz la excepcional colección del siglo XIX que posee la pinacoteca madrileña. Con la muestra 'El siglo XIX en el Prado', el museo propone al público el redescubrimiento del arte español desde el último cuarto de siglo de vida de Goya hasta la fecha del nacimiento de Picasso.

La muestra estará ubicada, del 30 de octubre al 20 de abril, en las grandes nuevas salas de exposiciones temporales y constará de una selección de 95 pinturas y 12 esculturas que resumen la historia del arte español del siglo XIX.

La exposición se articula en nueve secciones ordenadas cronológicamente. El primer gran ámbito se abre con una sección dedicada a Goya y el Neoclasicismo, el recorrido continúa con una parte dedicada al Romanticismo, que agrupa obras de Leonardo Alenza, Gerardo Pérez Villamil, Eugenio Lucas y Antonio María Esquivel. Federico de Madrazo y el purismo académico ocupa el tercer apartado de la exposición, dando paso a otra sala dedicada en exclusiva al maestro Eduardo Rosales con su famoso lienzo 'Doña Isabel la Católica dictando su testamento' como protagonista.

El recorrido prosigue con 'La pintura de Historia', un espectacular conjunto en el que se incluyen algunas de las pinturas más impresionantes de las colecciones modernas del Museo. El paisaje realista protagonizado por Carlos de Haes y la pintura y escultura de Fortuny y su círculo constituyen la siguiente parada, mientras que el penúltimo apartado de la exposición muestra el desarrollo de la pintura decimonónica del Realismo al fin del siglo, con exponentes como Francisco Domingo Marqués o Ignacio Pinazo. Por último, la muestra concluye con una sección dedicada a Sorolla y Beruete, donde se pueden contemplar lienzos tan universales como '¡Aún dicen que el pescado es caro! 'o 'Chicos en la playa'.

Con esta integración del siglo XIX junto al resto de la colección permanente del Museo se pretende paliar el menor conocimiento de estos fondos, situándolos al mismo nivel de visibilidad que las obras que han dado fama internacional al Prado.

Además de la exposición sobre el siglo XIX, las nuevas salas del Prado acogerán la muestra 'Goya. El toro mariposa. El vuelo, la diversión y la risa' (31 de octubre 2007 - 3 de febrero 2008), donde se presentará por primera vez al público el magnífico 'Toro mariposa', un dibujo adquirido el año pasado al que acompañarán otros 27 significativos ejemplos de la producción de obra gráfica del genial aragonés.

Cine, teatro, música y conferencias

De forma paralela a la exposición, el Museo del Prado ha organizado una serie de actividades especiales para acercar el siglo XIX a todos los visitantes. Habrá visitas didácticas, conferencias, un ciclo de tres conciertos a cargo de la mezzosoprano Elena Gragera y el pianista Antón Cardó (16 noviembre, 14 diciembre y 18 de enero, a las 19.00 h. 10 euros) y proyecciones de algunas películas dedicadas a los mitos históricos que protagonizaron parte de la creación pictórica decimonónica.

Además, con el título 'La pintura a escena' se representará mensualmente en el nuevo auditorio una pieza teatral basada en una selección de textos del siglo XIX relacionados con las obras expuestas en la muestra (viernes, a las 19.00 h. 10 euros)


El nuevo auditorio del Museo del Prado ofrece hoy su primera representación teatral, que con motivo de la exposición 'El siglo XIX en el Prado', busca mostrar la gran relación entre la pintura y la literatura en esa centuria y es la primera de un ciclo que se prolongará hasta el mes de abril.

Se trata de un espectáculo del dramaturgo José Ramón Fernández (Premio Calderón de la Barca 1993, Premio Tirso de Molina 1998 y Premio Lope de Vega 2003), que ha hilvanado textos de autores del XIX, como Espronceda, Zorrilla, Galdós, Azorín, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Tamayo y Baus, Duque de Rivas o Blasco Ibánez.

Fernando Soto dirige un espectáculo que cuenta con cuatro actores y un pianista, y en el que se sucederán las imágenes de Los Madrazo, Sorolla, Fortuny o Antonio Gisbert.

Así, se trata de mostrar al público cómo Juana La Loca, Los amantes de Teruel, Torrijos, el Príncipe de Viana o Viriato sirvieron de inspiración a los creadores románticos para sus obras, ya fueran pictóricas o literarias.

'La pintura a escena, el siglo XIX en El Prado' es el título del montaje, que inaugura un ciclo de teatro que consistirá en la representación mensual hasta abril de una pieza teatral basada en una selección de textos del siglo XIX, relacionados con la exposición.

Las entradas cuestan cinco euros y estarán disponibles desde el martes anterior a cada representación, informó el Museo del Prado.

01/12/2007 11:43 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Fábulas de Velázquez. Mito e Historia Sagrada en el Siglo de Oro

20071201114521-venusespejo.jpgFábulas de Velázquez. Mito e Historia Sagrada en el Siglo de Oro, que permanecerá en el Museo Nacional del Prado, desde el 20 de noviembre hasta el día 24 de febrero de 2008.

La muestra, organizada por Javier Portús, explora y profundiza en la faceta del maestro sevillano como pintor de historia, a través de 28 de sus obras y 24 de otros artistas del contexto creativo en el que el sevillano realizó algunas de las pinturas más significativas de su carrera. Entre las obras de Velázquez se incluyen doce préstamos de otras colecciones, como la Venus del espejo, de la National Gallery de Londres. Esta colección abarca temas que proceden de la historia sagrada, la mitología o el mundo antiguo que demuestran la versatilidad técnica y la evolución de su arte en las más de cuatro décadas de producción.

La colección velazqueña está formada por las composiciones de carácter sagrado o mitológico que conserva el Prado, junto a otras del artista cedidas, como Cristo en casa de Marta y María, Inmaculada Concepción y San Juan Evangelista, de la National Gallery de Londres; San Pablo, del MNAC; La cena en Emaús, de Dublín; La túnica de José, de El Escorial -que se podrá ver junto a La fragua de Vulcano-, o La tentación de Santo Tomás, de Orihuela. De la producción de otros autores destacan El triunfo de David, de Poussin; San Juan Bautista, de Martínez Montañés; José y la mujer de Putifar, de Guido Reni; Demócrito, de Ribera; Inmaculada Concepción, de Alonso Cano o Heráclito, de Rubens.

La propuesta también alberga un espacio en el que las pinturas velazqueñas compartirán protagonismo con las de los grandes artistas que fueron fuente de inspiración y punto de partida para el pintor. La exposición presenta muchas de éstas emparejadas por temática similar, como Los borrachos y Joven con cesto de frutas de Caravaggio, la Venus del espejo y Las tres Gracias de Rubens, o Cristo crucificado y el Cristo yacente del escultor Gregorio Hernández.

Esta exposición forma parte del programa inaugural de la ampliación del Museo del Prado y cuenta con la colaboración del Gobierno regional y el patrocinio de la Fundación AXA Winterthur. La Comunidad y la pinacoteca colaboran desde 2004 y han organizado algunas de las más destacadas exposiciones de arte de la capital, como El retrato español. Del Greco a Picasso -2004-, El palacio del Rey Planeta: Felipe IV y el Buen Retiro -2005-, El trazo oculto. Dibujos subyacentes en la pintura de los siglos XV y XVI y Del Renacimiento a Goya. Dibujos de la Hispanic Society of America -2006- y Jacopo Tintoretto (1518-1594), este año.
01/12/2007 11:45 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


El Prado ahonda en el mundo de El Greco

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La exposición, que cuenta con el patrocinio de Caja Castilla-La Mancha, es el resultado del estudio de varios años dirigido por Leticia Ruiz, jefa del Departamento de Pintura Española del Renacimento del Prado. A la treintena de obras del Greco que se exhiben habitualmente en el Prado se suman pinturas suyas o de su entorno que no se exponen de forma permanente o que se encuentran depositadas en otras instituciones. El recorrido de la muestra es similar al que se refleja en el libro y se inicia con las primeras obras del Greco que llegaron al Prado procedentes de la colección real.

Se trata de una galería de retratos, entre los que figura El caballero de la mano en el pecho. Junto a estos se expone también La Trinidad, pintada para el retablo de Santo Domingo de Toledo, una de las grandes obras maestras del artista y la primera pintura religiosa con que contó el Prado. Gracias a la incorporación en 1872 de las 15 composiciones del artista procedentes de los fondos del Museo de la Trinidad, el Greco comenzó a ser cada vez más valorado por sus escenas religiosas, como La Anunciación del retablo de Doña María de Aragón, el único encargo que tuvo en Madrid.

'La Huida a Egipto', comprada en 2000

Otro de los espacios se dedica a los legados y donaciones que entre 1915 y 1962 aportaron al Prado importantes obras del pintor, como el San Sebastián, donación de la Marquesa de Casa Riera en 1959, o las dos esculturas de Epimeteo y Pandora, donadas por la viuda del Conde de las Infantas en 1962. La exposición finaliza con la exhibición de las obras compradas por el propio Museo o el Estado, como La Adoración de los pastores, las series de apóstoles, la producción no religiosa del cretense a través del lienzo Fábula o la etapa italiana.

A esa fase corresponde la última de las adquisiciones, La Huida a Egipto, que ingresó en el Prado en el año 2000. Durante la presentación de la muestra, que permanecerá abierta hasta el 10 de febrero del próximo año, el director del Prado, Miguel Zugaza, ha destacado la importancia de este nuevo fruto del trabajo de investigación encargado por del anterior director, Fernando Checa. "Es un acontecimiento en la vida científica del museo que hemos querido celebrar junto al público con una exposición singular". Para Gabriele Finaldi, director adjunto y director de la edición de catálogos, el de hoy es para el museo un día de orgullo: "Se trata de un trabajo detallado, cuidadoso y solvente que recoge todo lo que sabemos de los cuadro del Greco presentes en la colección del Prado".

Finaldi ha asegurado también que el estudio académico de sus colecciones es tarea fundamental del museo, que tiene previsto publicar un catálogo razonado al año y el próximo estará dedicado a la pintura holandesa. A diferencia de lo que ocurre habitualmente, "ésta es la exposición de un catalogo", según Leticia Ruiz, para quien la publicación es un instrumento científico de gran calado. "El libro y la exposición visualizan la importancia del mito cambiante que es el Greco a lo largo de casi dos siglos de la historia del Prado".

01/12/2007 11:49 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Ramón de Mesonero Romanos

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Escritor y periodista español, nacido en Madrid en 1803 y muerto en la misma ciudad en 1882. Hijo de Matías Mesonero, comerciante acomodado que murió en 1820, y de Teresa Romanos, continuó los negocios de su padre. Creador del costumbrismo romántico y cronista periodístico de la capital -que será una constante referencia en su vida-, a pesar de proceder de una familia acomodada no recibió una formación superior. Adquirió su base cultural a través de la observación y de la comunicación oral. Sus primeros pasos como escritor los da en 1821 con la publicación de una serie de artículos titulados Mis ratos perdidos o ligero bosquejo de Madrid de 1820 y 1821. Obra escrita en francés y traducida por su autor, en los que recoge los usos y costumbres de la capital durante los meses del año. En 1827 escribió una comedia La señora de protección y escuela de pretendientes, que no se estrenó ni se publicó por prohibirlo la censura, pero que el autor utilizó en un artículo posterior. Mesonero no sólo se fijó en los modelos españoles, sino que se inspiró en figuras como el francés Victor de Jouy L'hermite, en Walter Scott o en D'Arlincour.

Su labor periodística la inició en 1822, en el Indicador de las Novedades, de los Espectáculos y de las Artes (1822). Sus primeros artículos claramente costumbristas los publicó en la revista Cartas Españolas, dirigida por Carnerero. También empezó a editar su propio periódico, el Semanario Pintoresco Español (1836), que iba a ser un punto de referencia para conocer la vida de la villa y corte de Madrid durante la primera mitad del siglo XIX. En él, además de sus propios textos, se daba cuenta de lo acaecido en las sesiones del Ateneo y del Liceo.

Contribuyó a la nueva fundación del Ateneo de Madrid, 1835, del que fue secretario y luego bibliotecario, dirigió el Diario Oficial de Avisos.

En 1838 fue nombrado vocal de la Caja de Ahorros de Madrid, de la que fue el primer secretario en 1839. Ese mismo año se le nombró Académico de la Española, y se le concedió la Gran Cruz de Carlos III, el 28 de Noviembre.

Desde muy joven comenzó a participar en tertulias o en sociedades literarias. Entre 1827 y 1829 participó en la que se celebraba en la casa del aristócrata José Gómez de la Cortina, donde se discutia sobre Moratín como autor o historiador del teatro hispano, así como sobre la validez de las teorías de Schelgel y Bouterwek. Más tarde acudió asiduamente a las charlas que se llevaban a cabo en el Parnasillo, en la calle madrileña del Príncipe, en los años 1830-1831.

El obsesivo interés de Mesonero por su ciudad natal dio como consecuencia dos obras básicas para el conocimiento histórico y urbanístico de la capital: Manual de Madrid (1831) y El antiguo Madrid (1861). A pesar de que casi siempre se abstuvo de teorizar sobre bases filosóficas o proposiciones abstractas, Mesonero reflejó la moralidad matritense en otros dos libros publicados en la prensa, Panorama matritense de 1835 y el más clarificador Escenas matritentes de 1842. Mesonero hace constante referencia al romanticismo en sus publicaciones, aunque no siempre para elogiarlo. En El romanticismo y los románticos (septiembre de 1837) rechaza de plano los aspectos más extravagantes de esta nueva corriente literaria y destaca la existencia de dos modalidades de romanticismo: el histórico o medievalizante, con sus referencias espirituales y morales; y el romanticismo romancesco, mucho más imaginativo y moderno, casi utópico.

 

Mesonero estuvo fuertemente influido por el teatro clásico español y por la literatura picaresca. Llegó a publicar numerosos artículos sobre Tirso de Molina, Lope de Vega, Alarcón, Moreto y Calderón. Se centró en las variedades románticas y en su relación real o posible con la tradición del Siglo de Oro. Su interés estaba focalizado en mostrar los cambios paulatinos que se estaban produciendo en la sociedad española, a través de la sociedad madrileña, tanto en las formas de actuación como en el pensamiento. Como representante de una familia acomodada, Mesonero defendió los valores burgueses del trabajo, el ahorro y de la apertura a las innovaciones técnicas, lo cual no fue óbice para que evitara que sus ideas políticas se manifestaran en sus escritos, de forma que prefería omitir los comentarios a las circunstancias políticas en que se desarrollan sus bosquejos. A pesar de esta identificación burguesa recopiló en La romería de San Isidro, Las Ferias, El martes de Carnaval y el miércoles de ceniza muchas de las costumbres de las clases bajas madrileñas. A través de un lenguaje de gran viveza y casticismo logra solucionar los pequeños enfrentamientos surgidos entre los personajes.

Escenas matritenses (1842) y Tipos y caracteres (1862).  

Presentó estudios críticos y bibliográficos sobre el teatro clásico español en la Biblioteca de Autores Españoles, Madrid 1857-1859, y en la misma colección dio a luz las comedias escogidas de Rojas Zorrilla, 1861. Escribió también obras menores, de tipo administrativo: Proyecto de mejoras generales en Madrid, 1846. Ordenanzas de Policía urbana y rural para la Villa de Madrid y su término, 1847. Caja de Ahorros de Madrid. Memoria histórica, 1848, id. 1849. Memoria explicativa del plano general de mejoras, 1849. Anteproyecto de la distribución de sus aguas en el interior de Madrid, 1855.

En 1880 hizo una revisión de sus experiencias vividas al publicar Memorias de un setentón, natural y vecino de Madrid, obra a través de la cual recorre los cuadros que ha vivido durante el período de las monarquías Fernando VII y de su hija Isabel II. Mesonero confesaba que su intención literaria era mostrar a través de estos cuadros la vida común de su ciudad, para lo cual debía utilizar un lenguaje animado y castizo, con una acción dramática y simple. Cuadros que fueran verosímiles y que pudieran atraer la atención de los lectores sin perder los fundamentos de la novela o el drama

10/12/2007 21:29 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Salón de Columnas del Palacio Real expone el Belén Napolitano

20071211111555-67161205125649.jpgEl Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid expondrá, por primera vez y a partir de mañana por la tarde hasta el 4 de enero como mínimo, el Belén napolitano de la Fundación Bartolomé March Servera. Se trata de un importante y espectacular Belén adquirido directamente en Italia en los años 1970 y que reúne más de 800 figuras y cerca de 2.000 piezas.

Yago Pico de Coaña, presidente de Patrimonio Nacional, explicó hoy que se trata de un Belén de 'primera magnitud' comparable a los conjuntos del Museo Nacional de Artes Decorativas o del Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Asimismo, recordó que en todos los Reales Sitios hay estos días exposiciones de belenes y que una de las ideas de la institución que representa es crear 'una cadena belenística para el mantenimiento de la imaginería'.

Las figuras y objetos que integran este Belén de la Fundación March pertenecen al último cuarto del siglo XVIII. El conjunto de ángeles revoloteando en la escena del pesebre es de una gran categoría, al igual que el grupo formado por La Virgen, San José y el Niño, cuya calidad y factura le pone en relación con directa con el gran maestro belenístico Giuseppe Sanmartino, artista que marcó escuela. En el siglo XVIII se valoraba especialmente que las figuras de la Sagrada Familia y los tres Reyes Magos fueran del mismo autor, como ocurre en este caso.

Los tres Reyes Magos y sus respectivos séquitos constituyen un prodigio de ejecución y puesta en escena pues cada cortejo viene acompañado de numerosas figuras, cada una de ellas con una función definida.

CABEZA DE BARRO.

La forma en la que están realizadas los 'pastori' o figuras es la forma tradicional napolitana: cabeza de barro, ojos de cristal, brazos, piernas de madera y cuerpo de alambre revestido de estopa para darles movilidad. Se completan con la indumentaria característica de cada personaje y todos sus accesorios.

Los trajes están confeccionados con telas de la Real Fábrica de tejidos establecida por Carlos III en San Leucio, cerca de Caserta: sedas para los cortesanos y tejidos rústicos para los personajes de esta escala social, poniendo especial cuidado en los trajes tradicionales de las diferentes regiones de Nápoles.

Muchas de las figuras de este Belén conservan las etiquetas originales cosidas bajo los vestidos: Giuseppe Sanmartino, Antonio Vaccaro, Lorenzo Mosca, Francesco Gallo o Francisco di Nardo.

Las figuras de animales son de gran variedad y forman uno de los conjuntos más importantes y quizá el más numerosos de todos los belenes napolitanos que se conservan en España. Lo mismo ocurre con el conjunto de 'finamenti' o complementos de las figuras, realizados con todo detalle: los pendientes de oro y planta con perlas o coral, las espadas de los reyes, las frutas, las verduras, los pescados o los mariscos, los útiles de cocina, etc.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                
11/12/2007 11:15 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.