Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2007.

El Museo Arqueológico abre una exposición sobre los etruscos

20071006095548-etruscos2.jpgEl Museo Arqueológico Nacional inaugura el próximo día 25 de septiembre 'Los etruscos', una exposición que ofrece un recorrido de casi mil años por la cultura del pueblo más influyente en el desarrollo de la Península Itálica.

La muestra está compuesta por más de 350 piezas que abarcan desde los orígenes de la civilización etrusca —hacia el siglo IX A.C.— hasta la completa romanización de Etruria. Todas ellas proceden de museos estatales de la región italiana de Toscana. Algunas de estas piezas, como 'Mater Matuta' y el 'Frontón de Talamone', no habían salido de Italia hasta ahora. Por ello se trata de una oportunidad única para conocer la cultura, la sociedad y la religión etruscas a través de este excepcional patrimonio arqueológico.

La exposición está configurada en cinco apartados: los orígenes de la civilización etrusca, la sociedad de los príncipes, la sociedad urbana, helenismo y romanización, y un espacio dedicado a los aspectos relativos a la religión.

Aunque este proyecto ha visitado ya Chile y las ciudades de Los Ángeles, Shangai, Pekín, Moscú, Edimburgo y Tokio, la muestra, que estará abierta al público hasta el próximo 6 de enero, está concebida especialmente para ser expuesta en el Museo Arqueológico Nacional.

La directora del Museo Arqueológico de Florencia, Giuseppina Carlotta Cianferoni, es la comisaria científica de la exposición, cuya producción ha corrido a cargo del Ministerio de Cultura, en colaboración con la Superintendencia para los Bienes Arqueológicos de Toscana.


El Museo Arqueológico amplia su horario dominical después de la 'gran acogida' que ha tenido la exposición desde que se inaugurara el pasado 27 de septiembre, y con esta nueva medida pretende facilitar el acceso a un mayor número de visitantes a las instalaciones.

'Los etruscos' ofrece al público la oportunidad de acercarse a la cultura y religión de este pueblo 'que tanto influyó en el desarrollo histórico de la Península Itálica durante el primer milenio antes de Cristo', según comunicó hoy el museo.

La exposición reúne un total de 450 piezas procedentes de museos estatales de la Toscana, algunas de las cuales -como la escultura denominada 'Mater Matuta' o el 'Frontón de Talamone'- nunca habían salido de Italia hasta ahora.

La muestra se divide en cinco apartados cronológicos que ofrece una visión conjunta de todos los periodos 'con piezas de extraordinaria calidad, muy difíciles de ver fuera del museo de Florencia', según explicó la comisaria de la muestra, Giuseppina Carlotta Cianferoni, el día de su inauguración en Madrid.

La exposición 'Los etruscos' permanecerá abierta hasta el 6 de enero del próximo año en Sala de Exposiciones temporales, y su entrada es libre y gratuita.

 

06/10/2007 09:55 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Nuevo Museo Nacional del Prado

20071026184248-crece-museo-prado.jpgEl 30 de octubre la mayor pinacoteca del mundo por número y calidad de obras expuestas, el Museo Nacional del Prado, verá completada la que era una necesaria ampliación. Cuatro edificios darán «aire» y espacio al principal de Juan de Villanueva: El Museo del Ejército, que guardará obras de Velázquez y Zurbarán, el Casón del Buen Retiro, con una importantísima colección de pintura española del siglo XIX, el antiguo edificio de Aldeasa, donde se ubicará la sede administrativa y, por supuesto, la estrella mediática, la joya pulmonar y arquitectónica, el llamado «cubo de Moneo», que contendrá en sus adentros cuadrados las ruinas restauradas del claustro de la Iglesia de los Jerónimos, una sala de exposiciones temporales, otras más para cursos y seminarios, la biblioteca, el gabinete de dibujos y los talleres de restauración, además de un área de almacenaje. En total 22.000 metros cuadrados, nunca mejor dicho, que permitirán liberar 3.000 útiles del Edificio de Vi- llanueva (al que está conectado), para el reordenamiento de la hasta hoy acogotada exposición permanente.
Fiesta cultural
No cabe duda de que el edificio que Carlos III, el llamado «mejor alcalde de Madrid», quiso encargar a su arquitecto favorito, Juan de Villanueva, como sede de la Academia de Ciencias y Gabinete de Historia Natural con el que pretendía dotar a la capital española de un espacio ilustrado abierto al conocimiento y al mundo quedará en disposición de quitarse la corbata de esparto que le asfixiaba ante la condensación de piezas expuestas. Más que un cubo, pues, un pulmón, para que tan magna institución artística pueda seguir respirando sin agobios.
ABC ha querido sumarse a esta gran fiesta artística y cultural lanzando la colección de cuatro volúmenes «100 obras maestras del Museo Nacional del Prado», seleccionadas por prestigiosos restauradores y expertos del mundo del arte y que podrá ser adquirida a partir del próximo domingo 28.
Lo contrario y la armonía
La obra de Rafael Moneo (Tudela, Navarra, 1937), galardonado entre otros con el Premio Pritzker 1996 de Arquitectura (una especie de Nobel de este «arte matemático») es una construcción cúbica con exterior de ladrillo rojo en la que se han utilizado materiales nobles como el mármol, la piedra caliza o el bronce y técnicas artesanales recuperadas del desuso. Grandes ventanales y un lucernario confieren un espacio interior luminoso en el que se podrá contemplar el viejo claustro de la Iglesia de los Jerónimos, desmontado en su momento pieza a pieza para su restauración y reubicación. Ajeno a las polémicas suscitadas, Moneo emprendió las obras tras ser aceptado su proyecto con la intención de liberar al Museo del Prado de la carga expositiva que sufría, integrando un edificio moderno con los anejos, especialmente con la Iglesia de los Jerónimos, de estilo gótico (este estilo no es, desde luego, muy común en Madrid) sin que su presencia desentonara o causara problemas de dolor de miradas.
Enramados de boj
A pesar de la antagonía entre ambas construcciones, una de remates hirsutos, la otra no, predomina el conjunto armónico, que será más acendrado en el momento en el que el color de los ladrillos se difumine un poco por la pátina que el tiempo va dejando. Detrás del "cubo" y anexo a él encontramos el edificio parroquial, obra del arquitecto Francisco Jurado Jiménez. Y para dar acceso a este nuevo y novedoso espacio cultural, la escultora de San Sebastián, Cristina Iglesias, ha construido una puertas monumentales de bronce con motivos volumétricos de enramados de boj dispuestos en seis elementos (dos fijos y cuatro móviles) de seis metros de alto y más de ocho de ancho, con un peso total de 22.000 kilos. Unas puertas verdaderamente llamativas en su estética y tamaño que se abren para dar entrada a millones de visitantes, ávidos de arte e historia, cada año.
Los otros cubos
Pero si con algo entona sin discusión el «cubo de Moneo» es con el edificio principal del Museo del Prado. No hay que olvidar que en su pura concepción neoclásica en la que predominan las líneas rectas, la disposición simétrica de los elementos y la austeridad ornamental, el Museo es una construcción en cinco cuerpos, dos de ellos de unión al central (rectangular) y otros dos más en los extremos que no son, ni más ni menos, que cubos. Así lo proyectó el madrileño Juan de Villanueva (1739-1811) tras sucesivas modificaciones sin pensar, desde luego, que en él quedaría albergada para disfrute de la Humanidad la más importante colección de pintura del mundo. De hecho, el edificio fue convertido en Museo de Arte tres años después de su muerte.
Cultura y esparcimiento
La comparación de Villanueva con Moneo, aunque odiosa, resulta necesaria, puesto que el primero sembró esa parte de Madrid de maravillosos espacios arquitectónicos entroncados con el saber como el Real Jardín Botánico, la Academia de la Historia y la Academia de Ciencias, germen esta última de la pinacoteca del Prado, o con el esparcimiento, como los Jardines del Buen Retiro.
Moneo, por su parte, ha dejado en el Madrid cultural y turístico de hoy tres de sus obras más representativas: la transformación del Palacio de Vistahermosa en Museo Thyssen Bornemisza, la ampliación del Banco de España y la del Museo del Prado con su «cubo». A todos aquellos ciudadanos del mundo que se acerquen a Madrid, que lo disfruten.

 

 
Esta exposición, con la que se abren los nuevos espacios de la mayor ampliación de la historia del museo, devuelve al público la excepcional colección de pintura de los maestros españoles del siglo XIX, tras un largo período de inaccesibilidad en el que se ha acometido una revisión y restauración de la misma.

'El siglo XIX en el Prado' permite hacer un repaso por la historia del arte español desde el último cuarto de siglo de vida de Goya hasta Sorolla, pasando por Fortuny, Rosales o Madrazo.

Más de un centenar de obras -95 pinturas y 12 esculturas- componen una muestra en la que el público también podrá contemplar la exposición de gabinete dedicada a una selección de dibujos de Goya protagonizada por el 'Toro mariposa'.

La liberación de espacios expositivos en el edificio de Villanueva permitirá que las más de cien obras que conforman la exposición se integren en el discurso histórico del Museo a partir de la clausura de la misma.

A pesar de constituir los fondos más numerosos del Prado y la colección de pintura moderna española más importante del mundo, la colección del siglo XIX es la más desconocida debido, en gran parte, a haberse expuesto tradicionalmente al margen de éstas en el Casón del Buen Retiro

Allí se mostró desde su ingreso en el Museo del Prado en 1971, procedente del desaparecido Museo de Arte Moderno, hasta 1997, fecha desde la que no se había vuelto a exponer ya que el Casón fue cerrado para acometer sus obras de reforma y ampliación.

La integración del siglo XIX junto al resto de la colección permanente del Museo paliará de forma definitiva el menor conocimiento de estos fondos situándolos al mismo nivel de visibilidad que las otros obras maestras del Prado.



http://www.museodelprado.es/


La Capa Española

20071031214058-azulonz-negro.jpg

Capas famosas la de Antonio Pérez, Juan de Escobedo o la de D. Rodrigo Calderón que acompañó a su dueño al patíbulo. Nace el Madrid de "Capa y Espada". Felipe IV, Lópe de Vega o Quevedo. Más tarde la capa borbónica de Carlos III; recortada por Esquilache en 1766. Era la capa del pueblo de Madrid, usándola "majos", toreros o "manolos": Luis Candelas, Goya, D. Ramón de la Cruz o Moratín. Posteriormente se enseñoreó con Mendizabal, Bravo Murillo o Martinez de la Rosa. D. Ramón Menéndez y Pelayo la usaba con chistera en actos.oficiales. Finalmente escritoras, médicos y artistas, adoptaron la capa de todos los días: Bretón, Larra, Espronceda, Ventura de la Vega o Zorrilla la elevan :a lo más alto del romanticismo y del arte. Al poeta Emilio Carrere la capa le sirvió hasta de mortaja en su entierro.

Actualmente existen asociaciones de la capa en varias poblaciones españolas: Sevilla, Córdoba, Salamanca, Béjar, Medina del Campo, Toro, Valladolid, Peñaranda de Bracamonte, etc.

La de Madrid es la más antigua de todas las Asociaciones de la Capa, data de 1928 y fuá fundada por D. Antonio Velasco Zazo, cronista de la Villa de Madrid, actuando como Presidente hasta 1960 en que muere, siendo ocupado su lugar por el Marqués de la Valdavia, Presidente de la Diputación de Madrid. Tras su muerte en 1969, es elegido como nuevo Presidente el popular fotógrafo Alfonso, que se ocupa de incrementar considerablemente el número de capistas que asciende a 400, tras 20 años bajo su presidencia, Fallece en 1990 dejando corno sucesor al empresario teatral D. Fernando Collado, capista de toda la vida y en inviernos. Siete años es Presidente, falleciendo a finales de 1996, pasando la actual presidencia al periodista, cronista de la villa y escritorRafael Flórez, el "Alfaqueque".

Se celebra el Día de la Capa el 11 de noviembre, festividad de San Martín de Tours, nuestro patrón. Las Patronas son la Virgen del Castañar de Béjar y Ntra. Sra. Real de la Almudena de Madrid. “El único inconveniente de Madrid en verano, es que por la noche refresca un poco”.Esta frase, recogida por José Montero Alonso en el Diccionario General de Madrid, y contada en repetidas ocasiones, en las tertulias que preside o a las que asiste, por Fernando Collado Hidalgo, se me vino a la memoria en esta calurosa noche de Agosto del dos mil tres donde estamos sufriendo una canícula de justicia. Estoy en la Plaza de la Villa, donde poco antes han sonado las campanadas de las doce de la noche. Solo, con mi cámara fotográfica, el trípode y las gotas de sudor que resbalan por mi frente, dispuesto a realizar unas fotos nocturnas. Es el verano más largo y caluroso del siglo, según los cronistas de la Villa. Aquella frase, pronunciada por el Marqués de la Valdávia, me hizo recordar antiguas efemérides madrileñas. Cuando en aquellos veranos de los sesenta paseaba las calles de la Villa con su canotier, buscando las aceras con sombra, disfrutando la tranquilidad de la ciudad medio desierta por quienes se habían marchado de veraneo a las costas o la sierra, pensaba en todas aquellas cosa que había hecho o tendría que hacer. «La Pañosa», acompañado de Manuel Machado, Julio Romero de Torres y «Alfonso», se refirió al auge de la capa en aquellas fechas del invierno del veintiocho ahora ya hace 75 años de la fundacion del a asociacion.. En el mes de Mayo de este año, se aprueban los Estatutos de la «La Capa», y Antonio se dedica a fomentar la asociación y los fines benéficos y altruistas de la misma, como la «ronda de pan y huevo». Sigo mi camino para retratar la Plaza del Conde de Barajas, donde estuvo el Tribunal de la Cruzada, y la calle de la Pasa, denominada así por las limosnas que se repartían desde al Palacio Arzobispal, entre ellas, puñados de pasas. Salgo a la calle de Segovia, esquina a la de San Justo por la que me adentro. Fotografío la fachada de la Sacramental de San Justo y continúo por la calle Sacramento, pasando por la Casa de Cisneros. En la década de los cincuenta aún no se le había dado el nombre a la calle de Madrid, ni siquiera se pensaba en la construcción de un aparcamiento a espaldas del Ayuntamiento. Antonio Velasco Zazo pasearía estas calles con el sabor de la historia en cada paso que diese y la tranquilidad de sosiego nocturno sólo roto por unas palmadas y el « ¡ Va! » de la contestación del sereno. El Madrid, de los cincuenta tan querido por él, y tan desvirtuado hoy en muchas de las obras progresistas que hemos de padecer. La Capa, después de una larga época de inactividad, resurgió de nuevo y de la misma mano de su creador, Antonio, con entrevistas en Radio Nacional y reuniones en Chicote y en el estudio de Alfonso. Sigo mi camino viendo los mosaicos del Restaurante de La Quinta del Sordo, hasta llegar a la escalinata del Pretil de los Consejos, por el antiguo edificio dula Capitanía General, y que hoy se denomina Escalinata del Fotógrafo Alfonso. Allí en aquella escalinata, cuando Antonio Velasco Zazo la recorriese no podría imaginar tampoco que su sucesor en la presidencia del Capa, Alfonso Sánchez Portela, daría su nombre a aquel lugar. Allí se pararía a pensar en las noches de frío, al abrigo de su capa, en su Madrid que de nuevo iba renaciendo a la vida de gran ciudad al mismo tiempo que La Capa volvía a recoger el rumbo perdido durante tantos años. Allí, Antonio Velasco Zazo, Comendador de la Ordenes de Isabel la Católica, Alfonso XII y Alfonso X El Sabio, Medalla de Madrid, Decano de los Cronistas de la Villa, autor de novelas, obras de vulgarización, artículos y charlas radiofónicas, hombre de acción y sobre todo el gran valor humano que desarrolló como persona, quedaría asombrado de los cambios que ha sufrido su ciudad, de no habernos abandonado en mil novecientos sesenta a los setenta y seis años de edad. ¡Bendito sea Dios! Absorto en mis pensamientos no he seguido haciendo las fotos que quería hacer. Bueno, mañana será otro día. Me voy a casa y por el camino seguiré recordando la vida y las realizaciones de estos hombres que vivieron para sí y para los demás, dando siempre algo de su propia vida para beneficio de sus amigos y su Madrid. Y de La Capa. La historia, la leyenda y las imágenes visuales en forma de retratos históricos o frescas fotografías, nos han dejado pruebas de que la han usado gentes de todas las clases sociales; entre los que alcanzaron fama, poder o gloria podemos mencionar: Felipe II, Felipe IV, Lope de Vega, Quevedo, Goya, Don Ramón de la Cruz, Leandro Fernández Moratín, Fernando VII, Martínez de la Rosa, Bravo Murillo, José de Larra, Espronceda, Zorrilla. Más recientes Julio Romero de Torres, Manuel Machado, los hermanos Alvarez Quintero, Eduardo Marquina, los maestros Federico Chueca y Serrano y en la actualidad Cela o nuestro Rey Juan Carlos, que escogió esta prenda para presentar su biografía, como vemos en los escaparates de las librerías. Si dentro de España la lista de capistas ilustres es interminable, en el exterior crece constantemente cuando otros amigos tienen la oportunidad de verla lucirse sobre sus hombros. Así, sabemos que los armarios de la señora Clinton en la Casa Blanca albergan una envidiable colección de tipos y colores, famosos del cine lucen sus capas en las galas de Hollywood, los toreros la visten de paño fuera de los ruedos, las embajadas le dan un tratamiento de cortesía para Personalidades de Estado y afortunadamente cada día crece más en las calles el número de entusiastas que se niega a dejar arrinconada una prenda cuya elegancia y eficacia compite con el utilitarismo de los modernos gabanes, tres cuartos, cazadoras, gabardinas o similares. Solo un enemigo de la Capa se ha registrado en toda la Historia, primero no era español y segundo no está claro que realmente fuera su enemigo; me refiero al Marqués de Esquilache, el valido de Carlos III, que la prohibe larga (con el sombrero de ala ancha), y por razones de policía urbana, el 23 de Marzo de 1766. A los pocos días, el Domingo de Ramos, se produjo el famoso "motín de Esquilache" que tan caro le costó. La revisión científica del hecho confirma que la Capa solo fue la disculpa tras la que se escondían motivos económicos y de alta política. Si después de estas pruebas, no se luce la Capa como debiera, está claro que le falta MARQUETING y que pasó la época "del buen paño en el arca se vende como lo demuestra la TV que ofrece, y a qué precio, las marcas de postín que nuestros hijos nos piden. Por eso repito el llamamiento: Sacar las Capas del arca, airearlas de la rancia naftalina y lucirlas para que alcancen el lugar que se merecen.

31/10/2007 21:40 Miguel Angel Rodriguez Urosa Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris